Procastinando ando

El mundo conspira en mi contra. Lo he descubierto. Durante una semana he pasado por miserables intentos de escribir una colum- na que me permita dar el primer paso en mi carrera periodística y también me he dado cuenta de lo miserable que me veo.

El proceso funciona así: 1. Mesiento y enciendo la computadora. 2. Abro Word y recuerdo que tener un tema es importante. 3. Pienso en posibles temas (¡Uber llegó a Puebla! Los mi- grantes sirios. ¿Que AMLO candidato a la presidencia, OTRA VEZ?) 4. Mágicamente estoy perdido en YouTube, viendo videos de pingüinos.

Sí, lo he descubierto: El mundo me obliga a procrastinar y me impide cumplir mis sueños. Cumplir mis sueños, ahora que tengo consciencia de esto, se ha vuelto más difícil. Ya no sólo lucho contra un mundo que me quiere pobre; ahora lucho también contra un mundo que no quiere que luche contra el mundo anterior. Sólo piénsenlo: Facebook, YouTube, Galatzia, Twitter, videos de gatitos, mi novia, etcétera.

El mundo está tan lleno de distracciones y ocio que volver los sueños realidad es un lujo de aquellos con la suficiente fuerza de voluntad para hacer algo de su vida. ¿Es esto casualidad? En la década de los sesenta, un grupo de líderes políticos y comerciales, en una comisión llamada “La Comisión Trilateral” preocupados por la resistencia de la época, se reunieron a des- cubrir sus causas. Redactaron un texto llamado: «La crisis de la democracia», donde llegan a la conclusión de que la población estaba siendo sobreeducada, al grado de que esperaban hacer algo de sus vidas. Años después, se redujo el plan de estudios para universidades. Hoy en día, el sistema no puede sólo con ese plan de contingencia; existe Internet. Para lograr ahora que nosotros no nos eduquemos por nuestra cuenta, bombardean nuestro medio de información con más información basura de la que podamos procesar.

Con esta conspiradora idea en mente, me doy cuenta de que el simple hecho de salir adelante, de cumplir tus metas, es en sí un acto de rebeldía. Llegamos más alto, logramos hacer una diferencia; todo a pesar de las diminutas distracciones que el sistema nos ha implantado. Así que heme aquí, terminando mi intento de columna a pesar de todo eso.

Eric H. Cetina Karsten

erica.cetinakn@udlap.mx