Sólo por hoy

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¿Alguna vez han tenido miedo de comenzar de cero?, ¿del borrón y cuenta nueva?, ¿de los primeros días, las primeras veces, los lugares nuevos? Siempre escucho a la gente decir que quién no arriesga, no gana; que la vida empieza fuera de mi zona de confort, que cada final es un nuevo inicio y que nunca es tarde para empezar otra vez; últimamente me he puesto a pensar que es precisamente ese nuevo inicio -del que todos me prometen el paraíso- y no el final, el que me aterra tanto.

Quisiera poder tenerles una anécdota digna para la razón de ser de este miedo y no la tengo. La verdad es que no soy tan interesante. Hace cerca de cuatro años, mi hermana -la mujer que más quiero después de mi mamá- creyó que era buena idea salir con un drogadicto. Casi la mato. Les confieso que el mundo de las adicciones ilegales me era completamente ajeno y las personas involucradas me daban pena y asco. Mi lógica -hasta entonces- no permitía entender su lucha, su miedo, su vida y su sufrimiento. Fui muy dura con ese wey, porque su adicción no sólo lo lastimaba a él, también a ella y, por ende, a mí. Vi a mi hermana llorar, lamentarse, reventar de coraje, aguantar cantidad de groserías, desaires, berrinchitos y después también vi cómo los perdonaba todos… La vi cargar junto con él el dolor de una adicción que no le pertenecía, que nunca fue suya y que, sin embargo, vivía con ella; si para mí fue difícil soportarlo, no imagino lo que habrá sido para ella, ver a alguien a quien amaba lastimarse tanto. Supuse -y supuse mal- que eso no duraría, que era una rebeldía más de Claudia, un impulso -como tantos- de ir contra corriente, ignorar mis consejos y aventarse al precipicio. De esto aprendí dos cosas. Mi hermana tiene más que enseñarme a mí de lo que podrían creer si se las presento; y Alejandro -el mal llamado “drogadicto”- es un luchador que hoy por hoy, es un modelo a seguir en mi vida. Él se atreve a empezar de nuevo todos los días y sólo por hoy.

Creo que yo no he aprendido a reconocer las luchas ajenas en su justa dimensión y cada semana les pido a ustedes que lo ha- gan… Supongo que es mi turno.

Sólo por hoy, quisiera reconocer a mi hermana y mi cuñado por su valentía, su amor a la vida, por dejar a lado los prejuicios, por meterse a un viaje juntos, por sobrevivir a él. Por enseñarme tanto, sólo por hoy.

Fernanda Soria C.

maria.soriacs@udlap.mx