Una maleta para veintitantos años

Nuestra Universidad es popular por muchas cosas, entre ellas, ser una institución de carácter internacional, ya que cada semestre recibimos extranjeros de todo el mundo y, al mismo tiempo, muchos nos vamos de intercambio.

Si bien eso no es novedad, lo interesante es saber ¿qué pasa cuando nos queremos ir? Tenemos muy claro que hay una lista enorme de lugares a los que podemos partir y los motivos para escoger el país que más nos guste pueden ser diversos; sin embargo, en un principio escoger el destino puede parecer una tarea complicada, así como contar con toda la serie de requisitos: que si un comprobante de idioma, mandar el papeleo en las fechas indicadas, escoger las materias que podríamos estudiar allá o incluso conseguir la misma ancla del Titanic. Son cosas que por emoción y determinación conseguimos sin problema.

Una vez obtenidos todos los requisitos, eventualmente obtendrán su carta de aceptación y su respectiva visa de estudiante. En caso de que piensen que lo más complicado fue el papeleo y la espera, déjenme les digo que no es así, ¿cómo empacar toda tu ropa, vida, familia y amigos en una maleta de 23 kilos?

La verdad es que nadie sabe cómo guardar todo eso al primer intento, pero es un proceso que se aprende sobre la marcha; tomando en cuenta que ningún viaje es parecido a otro, aquí es donde muchos dan consejos como: “no te lleves toda tu ropa, allá cómprala” o “llévate dulces, chile o lo que te guste para que no extrañes tanto México”.

Realmente no importa qué método uses para doblar la ropa: si viajas sólo con lo elemental o si te llevas de todo un poco, porque nadie esta preparado para las nuevas aventuras a vivir. Sólo recuerda que toda tu familia y amigos te apoyan y que lo mejor que puedes empacar es una buena actitud. Con eso no importa qué pase, porque estarás más que preparado.

Andrea L. Cinta Sánchez

 

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