No cabe duda de que el básquetbol en México está levantando el nivel. Cada vez los partidos son más cerrados y los equipos muestran un mejor estilo de juego. Sin embargo, hay algo que aún está reteniendo este deporte a nivel univer- sitario: el arbitraje.
Cada vez más escuelas abren programas del deporte ráfaga. La liga en su tercer año, ha to- mado la decisión de crear dos conferencias de primera división en las que militan 19 equipos varoniles y 15 femeniles. En segunda división cuentan con tres conferencias: 34 equipos varo- niles y 27 femeniles, y cada año entran más. El aumento en la cantidad de equipos, los obliga a ir mejorando el nivel. El problema es que el nivel está quedando muy grande para los árbi- tros. Los partidos se han vuelto más físico. Los árbitros son quienes tienen la responsabilidad de llevar el control para proteger la integridad física de los jugadores.
En un deporte de contacto los ánimos se cal- dean muy rápido, los referees son los encarga- dos de que esto no influya en el juego. “¡Cómo puedes exigirle a un árbitro al que no le pagan
ni dos mil pesos por partido!”, reclama un aficionado, “el nivel de juego es cada vez más alto, pero el arbitraje se está quedando corto”, le responde su compañero de asiento.
El juego es ahora más rápido, más rudo. Si los árbitros no se prepa- ran para este ritmo de juego, en lugar de ayudar a que el nivel del de- porte crezca tan exponencialmente, harán que se estanque. Y bastante estancado está ya.
JUAN ANTONIO HERNÁNDEZ G.
juan.hernandezgz@udlap.mx