Cielo despejado a las seis de la tarde, sólo cinco personas en la fila para el acceso a los festejos del 75 aniversario de la UDLAP. Media hora después, tanto las nubes como la gente se arremolinan alrededor de la Plaza de las Banderas.
A las siete, Comunicación Social brinda acceso a la explanada, en donde hay un escenario circular en medio y otro más grande al fondo, ahí todo está listo para que la orquesta se siente y empiece a afinar. En el edificio de Ciencias e Ingenierías se proyectan diversos testimonios que hablan de los 75 años de la Universidad. “¿Crees que llueva?”, se oye que dice un estudiante, “neh”, le contestan.
Un anuncio advierte sobre la alerta sísmica, otro más profundiza que, en caso de lluvia, se entregarán impermeables a los estudiantes: “Para la UDLAP, tu seguridad es primero”, se oye a través del sistema de sonido. “Creo que me acaba de caer una gota”, dice un espectador.
Justo cuando está a punto de iniciar el video de introducción a los festejos, la lluvia arrecia. Los estudiantes corren a los accesos por sus impermeables. La Plaza de las Banderas se llena de un mar de gente ataviada con plásticos verdes y naranjas.
Los asistentes están de pie, temblando de frío. Llueve a cantaros, los instrumentos se mojan, la orquesta también se para. “Yo creo que van a posponer el evento”, alguien más dice. El video está corriendo y las gotas apresuradas no dejan escuchar el audio; más aún, la pantalla, con la lluvia, se atrofia.
Un hombre con impermeable verde llega al escenario y habla con Sergio Castro, el director de difusión cultural y director de la orquesta Symphonia. El hombre se da la vuelta al público: es el Rector, Luis Ernesto Derbez Bautista, quien toma el micrófono y anuncia que el espectáculo va a continuar, pide a los estudiantes que griten UDLAP y batan palmas.
Sergio Castro, tomando la batuta en todos los sentidos, da la orden de que la orquesta empiece a tocar el bolero de Ravel. Voltea a la explanada, pide que los alumnos usen sus collares luminosos para seguir el ritmo; “¡vuelta!”, grita, y los centenares de estudiantes lo siguen, moviéndose al ritmo del Bolero.
Los mariachis llegan intempestivamente, el programa cambia por la lluvia, pero el grupo mantiene el ánimo de los estudiantes en alto. “17 años”, de Los Ángeles Azules, es interpretada por mariachis y parte de Symphonia: los alumnos gritan, cantan y bailan. «Por eso somos la mejor Universidad de México, porque ni la lluvia la detiene», dice el Rector cuando acaba la canción. La comunidad lo vitorea. En ese momento, Tláloc se tranquiliza, deja de llover y el espectáculo reinicia. Los aplausos son para Castro y Derbez, que han sido los héroes que dirigen a la Universidad para festejar, pese a un pésimo clima.
Tschaikowsky y Ravel marcan el ritmo que los bailarines siguen en el escenario circular. Los alumnos ya pueden sacar celulares y tomar fotografías sin problemas. Después de que los equipos representativos culturales robaran los aplausos de la audiencia, la oscuridad del cielo hace que los trajes ceremoniales del grupo de danza folklórica Zentzontle luzcan. Los Aztecas de todos los equipos muestran sus trofeos al compás de la música prehispánica: los estudiantes gritan y aplauden.
El tomahawk, interpretada por la marching band, hace que los estudiantes canten, como si fuera un partido de los Aztecas. Justo después, dos alumnas interpretan “Imagine” de John Lennon, la comunidad canta el coro balancéandose de un lado al otro. La ceremonia llega a su clímax con el Huapango de Moncayo y el lanzamiento de juegos pirotécnicos.
Con ello, un pastel con la forma de una maqueta de la biblioteca llega al escenario central. Al grito de “mooordida, mooordida”, Derbez Bautista da el primer bocado. A los estudiantes les dan cupcakes en charolas que recorren la explanada.
El espectáculo finaliza, pero la fiesta acaba de empezar, al compás de la música de la banda, estudiantes persiguen globos enormes con el logo del 75 Aniversario UDLAP impreso. Los asistentes empiezan a formarse en las carpas de los jardines para adquirir su comida, otros se quedan bailando, puesto que hay un DJ que pone ambiente.
Al final, la lluvia no detuvo los festejos ni los fuegos artificiales ni el baile. Los estudiantes cantaron las mañanitas sabiendo que, sólo por ese lunes, valía la pena estar en la Universidad.
Jennifer Mc Namara Gutiérrez
jennifer.mcnamarags@udlap.mx
Foto de Hugo López