La semana pasada tuve la fortuna de estar en Moscú, por la tanto, esta ocasión les contaré lo que vieron mis ojos al trasladarse caminando, en metro y en automóvil por la ciudad. De 100 rusos, 99 viven en la capital, la ciudad es inmensa y muy conglomerada. Lo primero que identifiqué al llegar fue la cantidad de automóviles que hay en las calles, el tráfico y los embotellamientos en las horas pico, aunque supongo que esto es una característica de las metrópolis, la verdad es que moverse en auto resulta bastante aburrido, sin mencionar el tiempo que pierdes. No se los recomiendo.
Caminar es la mejor manera de conocer Moscú y cualquier otra ciudad. Perderse en las calles en busca de la Plaza Roja se vuelve interesante y divertido porque logras encontrar edificios y casas bellísimas que normalmente pasarían desapercibidas entre los lo- cales y los turistas. Si abres bien los ojos, en algunos edificios pue- des encontrar la hoz y el martillo, puesto ahí por manos soviéticas. Aunque uno se pierda, siempre puedes ver el mapa y llegar sin querer al teatro Bolshoi, maravillarte por horas y después seguir tu camino hasta que encuentras tu objetivo inicial: la Plaza Roja.
Utilizar el metro de Moscú es un deporte extremo. Para empezar, me espanté de lo profundo que está: cerca de unos 18 pisos bajo tierra, pero quedé con la boca abierta al toparme con la decora- ción de las estaciones, las estatuas de Lenin, los vitrales de colo- res y las columnas helenísticas. Me sentí en un museo, aunque la verdadera aventura comenzó en la plataforma y su movimiento: cada tres minutos llegaba un nuevo vagón.
Lo que más me gustó y con lo que quedé completamente enamo- rada fueron los espacios públicos y las banquetas, donde caben más de cinco personas en línea horizontal, las múltiples calles peatonales y las personas que se atreven a moverse en bicicleta. También hay cosas malas, creo que la ciudad tiene un grave pro- blema con el uso excesivo del coche, pero al final, supongo que todas las ciudades lo tienen.
DANIELA ROBLEDO ROMERO
daniela.robledoro@udlap.mx
