El enemigo es el miedo

Foto

Últimamente, me he encontrado pensando sobre el miedo, esa emoción tan extraña y visceral que tantas veces se apodera de nosotros. No tengo nada en contra del miedo. De nuestras emo- ciones, es probablemente la más lógica: instinto de supervivencia puro, designado a evitarnos tomar peligros innecesarios o hacer estupideces que nos dañen física o mentalmente. Sin embargo, tampoco se puede ir por la vida sin arriesgarse. Sobrevivir no es lo mismo que vivir.

Existen diferentes tipos de miedo. El primero, es el que te congela, se te mete entre las venas como hielo y te impide moverte o tomar decisiones. Es el tipo de miedo que te hace no tomar esa clase de baile, no enfrentarte con alguien que te hizo daño o no tomar ese riesgo que, en el fondo, te mueres de ganas por tomar. Este miedo responde al instinto de huir, de evitar el conflicto completamente y quedarnos en nuestra zona de confort. Cómodo, sí, pero, ¿queremos pasar nuestra vida entera dentro de una caja fuerte?

El segundo tipo de miedo, en cambio, responde al instinto de pelear. Se manifiesta como un fuerte rechazo por todo aquello que nos parece desconocido o riesgoso, una urgencia de defendernos de aquello que nos parece amenazante. De este miedo se derivan muchos tipos de prejuicios y discriminación, de odio, de reacciones violentas innecesarias o arranques impulsivos. De este miedo nacen las guerras.

Para entender el miedo, sin embargo, tenemos que comprender la valentía. El valor, como han dicho muchos filósofos, no es la ausencia del miedo, sino el ponernos los pantalones y decidir que el temor no dictará nuestra acciones. Es actuar cuando lo que más quieres es rendirte, es escuchar cuando lo que más quieres es reaccionar y defenderte. Lo que ningún cuento nos dice es que el valor es una decisión consciente. No se es valiente de nacimiento, se elige el valor una y otra vez.

Hoy, vivimos en un mundo que nos exige valentía. Han habido ataques alimentados por el odio, destinados a inyectar nuestras vidas de terror, miedo que nos hace querer huir o ignorar el conflicto, miedo que nos llena de furia y nos hace exigir venganza. Ha llegado el momento de elegir la valentía, de actuar de manera adecuada y aprender a ver más allá que nuestros instintos primarios. Somos más que el miedo y la intolerancia.

SOFÍA MARLASCA C.

sofia.marlascach@udlap.mx

@sofmarla