Lo que para muchos era impensable, pasó. Los Aztecas de futbol americano perdieron una final en el Templo del Dolor. Algo que no ocurría desde 2006. Perdieron una nal en casa ante el odiado rival: Borregos Salvajes del Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey. Tras una temporada invicta y 20 partidos ganados al hilo, nadie pensó en esta posibilidad.
¿Cuáles fueron las claves para esto?
Para empezar, durante toda la temporada los Aztecas no fueron exigidos como el sábado. Generalmente iban arriba en el marcador y consiguieron aumentar la ventaja. Había una buena rotación en el arsenal ofensivo y defensivo y aunque los jugadores se sentían confiados, mantenían los pies en la tierra. El sábado al medio tiempo estuvieron arriba en el marcador, pero dejaron ir muchas oportunidades, como sucedió durante toda la temporada. Hubo cuatro balones perdidos por parte de Monterrey, mismos que les costaron sólo 3 puntos. Desperdicio total. Además, algo que también fue notorio durante toda la temporada, fueron los castigos, mismos que les costaron una anotación (lo que pudo signi car una mayor ventaja y un muy fuerte golpe anímico contra los Borregos) y muchas yardas perdidas.
En cuanto a la rotación, las jugadas se vieron muy limitadas. Se veían muchos intentos de pases largos, que no les estaban resultando efectivos, a diferencia de los pases cortos, que generan ganancias, cortas, pero a nal de cuentas de poquito en poquito se llena el jarrito. La confianza fue otro factor importante. Muchos jugadores se notaban nerviosos en la cancha. Norman Contla, por ejemplo. Esta no fue su temporada perfecta, pero no se había vuelto evidente hasta la final. Errático, con pases a nadie, con el miedo a correr con el balón. Problemas con los tackleos oportunos que, al mal, serían la vía que tomarían los Borregos para anotar e irse arriba en el marcador. Por último errores como el de Emmanuel Serna, quien tras interceptar el balón, intentó salir de la zona de anotación (en lugar de poner rodilla en piso y asegurar salir de la yarda 20) y fue detenido en la yarda 1.
A pesar del buen desempeño durante la temporada, al final los errores les pasaron factura a los Aztecas. Sin embargo, esto debe servir como una lección para los Verdes. Aún quedan jugadores muy talentosos con años de elegibilidad, es importante saberlos aprovechar y, sobretodo, trabajar en toda clase de situaciones buscando que el equipo se encuentre preparado para enfrentar cualquier adversidad. “Hasta al mejor cazador se le va la liebre” reza el refrán. Desgraciadamente en esta ocasión les tocó perder, pero es importante dar vuelta a la hoja y comenzar a pensar en la temporada 2016.
JUAN ANTONIO HERNÁNDEZ GUTIÉRREZ
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