El uso de la bicicleta es un tema que engloba muchos otros aspectos y éstos a su vez generan una multitud de debates entre los que eligen este medio de transporte y los que optan por el uso del automóvil. Parece que es una guerra constante: de lo que hacemos mal los ciclistas –según los automovilistas– y viceversa. Un cuento de nunca acabar.
Uno de los debates más polémicos que existen respecto al ciclismo urbano es el uso del casco. Muchas personas, en especial aquellas que no saben mucho del tema y los automovilistas que ven a los ciclistas como estorbos en las calles, consideran que el uso del casco DEBE de ser obligatorio y de no usarlo, lo correcto sería sancionar al ciclista. Hace unos años, se planteó establecer esto en el reglamento de tránsito, afortunadamente no sucedió porque el uso del casco NO debe ser obligatorio para los ciclistas.
En pláticas con expertos del ciclismo urbano, activistas y defensores de la ciudad, se llegó a la conclusión de que la obligatoriedad del casco, más allá de fomentar el uso de la bicicleta, lo desincentiva. La justificación, es que esto genera una idea errónea: que moverse en bicicleta es inseguro y que –en una ciudad o país, sin cultura vial– eso promueve que se denigre el uso de este medio de transporte, que no se respete y por lo tanto, que no se utilice. La prueba de ello es Australia, pues después de que la ley obligó a los ciclistas a usar casco, hubo una reducción del 50% de ellos en las calles.
En cuestiones de seguridad, como lo menciona Javier Treviño, director del Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo, la bicicleta no genera ningún riesgo en la calle, en cambio, los automovilistas sí. Al haber un accidente, los automovilistas argumentan que “el ciclista es el culpable de su muerte porque no usaba casco” (lo cual es totalmente injusto y falaz), la realidad es que, en la mayoría de los accidentes, es el conductor el culpable por ir en teléfono, a velocidad muy alta y no respetar. Las obligaciones deberían de ser para quienes incrementan el riesgo de los accidentes.
El nuevo reglamento de Tránsito, Movilidad y Seguridad vial de Puebla, que entró en vigor el 28 de agosto de 2015 no obliga a los ciclistas el uso del casco, pero sí lo recomienda, al igual que yo; considero que es una herramienta más para la seguridad, así como el uso de luces y reflejantes. Sin embargo, no pienso que sea una medida de prevención de accidentes. Lo que realmente puede salvar a un ciclista no es el casco: es la buena planeación de las calles pensada para todos los usuarios de éstas y no sólo para los automóviles, con campañas de concientización y educación vial para la población, la creación de infraestructura como ciclo vías (bien hechas) y verdaderos exámenes para obtener una licencia de conducir.
DANIELA ROBLEDO ROMERO
