Siempre sí: palomita, CEUDLAP

Antes de entrar, tuve que presentarme y decir por qué quería entrar a la junta del CEUDLAP. Lo hago. Me piden que espere afuera, mientras el Consejo vota si me dejarán pasar o no. Hice una apuesta conmigo mismo: votación abierta y me dejarían pasar. Ahora me debo una cena.

La junta comenzó. Dos Mesas votarían para integrar a nuevos miembros; para el puesto de coordinador estudiantil en la Mesa Directiva de Mecatrónica se postuló Carlos Núñez. Para la Mesa Directiva de Arquitectura se postularon Fernanda Franzoni, para Secretaria, y Roberto Barrueta para Coordinador Estudiantil. Salieron –como yo– y esperaron el resultado de la votación.

“¿Votación abierta o cerrada?”. Abierta. “¿Alguien en contra?”. “Nah”, dijeron, seguido por susurros que espantaron a quien preguntó. “¿Alguien dijo sí?”, cuestionó, con miedo.

La Comisión de Eventos pasó a anunciar el evento “Aiguana Love You”, que se llevó acabo hoy, con el motivo del catorce de febrero, y el Diálogo con el CEUDLAP, en el cual se podrá conversar con los miembros del Consejo. Se solicitó que todas las Mesas asistieran, pues es el único método por el cual pueden dialogar con el alumnado.

Entre murmullos se recibió a los organizadores del evento TEDxUDLAP, quienes solicitaron apoyo económico a las Mesas Directivas. El Consejo decidiría entre destinar $2,800 pesos para playeras, $1675 pesos para letras artesanales –hípsters–, pines y un paño para la lona, o $1200 pesos para las letras artesanales. Por ser un tema de presupuesto, sólo sería un voto por Mesa Directiva (puesto que las Mesas Interinas no votan en temas de presupuesto). El secretario de juntas dijo el nombre de cada Mesa, mientras votaban. “Hippies” acompañó el nombre de la Mesa Directiva de Antropología, de nuevo. Al final decidieron que la mejor opción eran los $1675 pesos para letras, pines y paño.

“¿De qué v—–s están hablando?” preguntó un hombre a otro, junto a mí.

La Comisión de Revisión de Normatividad pasó a anunciar los nuevos cambios al reglamento. Los artículos del Reglamento General del CEUDLAP a los que se les hicieron cambios fueron el 18 –los presidentes ya no tendrían voto de calidad en caso de empate en una votación–, el 19 –ahora todo lo que debe entregar el secretario será al juez indicado y no a otro–, el artículo 51, 52 y el 20 –ahora, durante el conteo de caja, se contará también el dinero recibido por la gestión pasada.

Adivinen. Votación abierta y todas las normas aceptadas, al unísono.

El Poder Ejecutivo realizó su reporte mensual al Poder Legislativo: el mes pasado se entregaron 15 pizzas a los guías UDLAP, junto con un box-lunch los días del curso de inducción; el Rally del CEUDLAP y los premios estuvieron súper chividivis; se partió la Rosca de Reyes; el Rompan Filas también fue un éxito y la campaña de intercambio de libros De mano en mano también ha salido de maravilla.

Un miembro de la junta faltó a sesión y se hizo votación por si se justificaría su falta o no. Hubo uno en contra y yo aplaudí ferozmente, en mi cabeza.

Se acercan elecciones, por lo que cada Mesa deberá apoyar con dos observadores electorales, que chequen que no se pasen de lanza.

Esto hizo que muchas Mesas se callaran y comenzaran a preguntar: “¿y qué si no podemos dar dos?”. “La Mesa que no mande dos será amonestada. Como esto es dictamen de Poder Judicial, si se niegan tendrán que ir a Tribunal de Apelación”. “Pero nos vamos a negar”. “A ver, más fácil, a la Mesa que mande dos le contará como puntos para Mesa del mes”, se concluyó la discusión, con la mamá dándole un dulce al niño para que no esté jorobando.

La cosa termina y yo me siento saliendo de la Cámara de Diputados. Mi recuento de daños es de unas cuantas pantallas en Netflix, otras en Candy Crush, dos “ch—- tu madre” y un “vale v—-” en una conversación junto a mí.

Sin embargo lo que me hizo sentir que ir a la junta del CEUDLAP valió la pena, fue, ya al final, cuando hablé con Verónica (presidenta del Poder Ejecutivo), quien me habló de momentos en los que el CEUDLAP no es sólo cotillear, sino salvar una carrera en una discusión con el mismísimo Don Derbez, de cómo todavía hay quienes están en el Consejo por una pasión de querer hacer algo por su universidad y no pasan el tiempo de junta en Netflix.

Palomita para ellos.

Eric H. Cetina Karsten