En una tarde fría y lluviosa, la sala de lectura de la Biblioteca Franciscana presenció una tarde musical. El silencioso recinto dejó sus puertas abiertas hasta muy entrada la noche para dar cupo a un cuarteto de cuerdas, el cual inundó el lugar con las notas que salían de sus arcos. Su escenario, los estantes de la Biblioteca, fue el complemento perfecto para sus melodías.
Los intérpretes Saúl Rodríguez y Omar Alatriste estuvieron encargados de los violines. Sergio Castro Medina estuvo a cargo de la viola y Eduardo Carpinteyro a cargo del violonchelo.
Los libreros colmados de antiguos volúmenes junto con el mural del siglo XVI, que se ubica al fondo del repositario, resultaron ser el escenario ideal para la velada.
Nuestros cuatro intérpretes abrieron el concierto con un cuarteto de cuerdas en Fa Mayor op.18 no.1. Esta pieza de Ludvig Van Beethoven fue interpretada en Allegro con brío, Adagio, Scherzo y Trío. Haciendo sonar sus instrumentos, poco a poco mitigaron el frío de la tarde. De sus atriles recogieron las notas que hicieron eco hasta las vigas del techo de la Biblioteca Franciscana.
Subsecuentemente, Sergio Castro Medina junto con Eduardo Carpinteyro, interpretaron un dueto para viola y violonchelo escrito por P. Hindemith. Conforme avanzaba la noche, el sonido de los instrumentos acallaba poco a poco el sonido de la tormenta.
Nuestros intérpretes concluyeron con un cuarteto para cuerdas en Re Mayor op. 11. Con esta melodía de Tchaikovsky, el cuarteto Gioia finalizó el primero de una serie de eventos cuyo propósito es celebrar los 20 años de la licenciatura en música.
Rubén Peláez Castellanos.