Si quieres un cambio verdadero…

flechas rayadas

Estaba sentado en la barra de uno de mis bares favoritos de Cholula; después de un par de cervezas, un rato con los amigos y buenas canciones, la plática de la mesa se convirtió de pronto en un debate político y social. Eso, me hizo pensar en la cantidad de críticas sociales que existen y en las que hemos participado y  en cómo, muchas veces terminan olvidadas en una red social, o en una clase de la universidad o en una discusión de la mesa, como la que yo estaba teniendo.

La crítica me gusta, siempre he criticado a los personajes a los que les podemos adjudicar problemáticas sociales o inclusive, el desorden (por no utilizar otro término) que tenemos tanto en el país como en el mundo: políticos, corruptos, criminales, borregos, periodistas o medios silenciados, conformistas, etc. Sin embargo, en algún momento, mi crítica empezó a dirigirse a lugares menos comunes: hacia esa pérdida de acción, identidad y discurso que hemos tenido los críticos de las cuestiones sociales, los anarquistas, los “chairos», los anti-sistema, los que queremos “cambiar al mundo”. Eventualmente, nos autodestruimos con nuestra propia crítica social, es decir, criticamos lo que no se está haciendo y los críticos, no hacemos nada; querer cambiar el mundo en el discurso, pero no acompañarlo con acciones, es el gran problema.

¿Hasta dónde puede llegar el cambio si no hay acciones concretas? No muy lejos, si queremos algo para el mundo y para nosotros mismos, no podemos limitarnos a criticar y ya. Criticar está bien, defiendo la libertad de expresión, pero la realidad es que es insuficiente.

Muchas veces nos topamos con posts en Facebook o alguna otra red social con críticas “a lo loco”, sin fundamento y hasta con faltas de ortografía (sí, tal vez esto no repercuta en el mensaje, pero sí en la seriedad del mismo). Esto provoca que los tachen de locos, desinformados o incongruentes, la crítica conlleva una responsabilidad y eso se nos olvida.

No nos confundamos, los likes no cambian al mundo, las publicaciones que vienen acompañadas de desinformación son letales y los problemas necesitan una solución. Yo también he caído en ese limbo varias veces, es un lugar muy cómodo. Tampoco se confundan los demás, nosotros no somos los que destruimos la propiedad pública en las protestas, los que solamente hacen memes chistosos, no somos comunistas o de izquierda radical o algún otro de esos estereotipos y generalizaciones que se hacen.

Señalar las faltas y problemas está bien y es hasta cierto punto necesario, sigamos haciéndolo, pero también busquemos pasar del discurso a la acción para mejorar las condiciones de las que tanto nos quejamos. Lo importante es que tenemos las ideas y la motivación para mejorar el escenario social. No dejemos en palabras grandes ideas, que podrían convertirse en grandes acciones.

Raymundo Ricárdez García

raymundo.ricardezga@udlap.mx