#TodosSomosTrump

LaResistance

Lo que en unos inicios fue el pan de cada día para la comedia, hoy no sólo es vergonzoso: es aterrador. Lo crean o no, Donald Trump fue el claro vencedor entre los precandidatos republicanos en el estado de Nevada, en su mayoría gracias al voto latino. 44% de los votos recibidos a favor de Trump fueron realizados por la comunidad latina. Este, superó a Marco Rubio y a Ted Cruz con poco más del 45%.

¡En la madre! Ya empiezo a ver en Facebook todos los comentarios de odio a esos latinos que osaron apoyar a Trump:

¡hijos de puta, traidores a la patria!

El autor de este post tuvo tacto. Donald se ha vuelto la cara de la discriminación en los últimos meses: islamofóbico, racista, clasista, machista. En pocas palabras, un pedazo de escoria humana ¿no?

Hacer este tipo de declaraciones, sin embargo, tiene un riesgo ¿realmente estamos nosotros tan lejos de ser como Donald Trump? Digo, ahora vamos a empezar a discriminar un grupo de personas por apoyar a un racista.

La discriminación se ha vuelto una conducta tan natural en nuestra sociedad, que no notamos cuando pasamos de víctimas a victimarios. En el mundial, miles de mexicanos gritaron “puto” como si fuera el himno nacional y como si fuera el himno nacional, lo defendieron, aún cuando es bien sabido que la palabra puto es despectiva y responde a la homofobia.

La señora de Santa Fe, güerita y entaconada, discrimina al chavo de Iztapalapa (como gringo a mexicano).

Una madre le corta el cabello a su hijo, porque “está mal» que los niños tengan cabello largo.

Si me va a operar un doctor con tatuajes, que mejor lo haga alguien más, porque los tatuados “son criminales”.

Cuando un hombre trae rastas, desde el principio lo techamos de marihuanos.

Cuando una persona presta sus servicios para mantener nuestra casa limpia, aseada, no es más que una chacha, una sirvienta, a veces hasta gata.

Constantemente criticamos, denigramos y atacamos aquello que es diferente a nosotros y que creemos inferior. El erudito denigra al “ignorante” por idiota, mientras que el tonto critica al erudito por mamón.

Sí, Donald Trump es un idiota, no lo niego. Uno no puede aspirar a gobernar cuando no tiene ni la más mínima capacidad de empatizar con quienes tiene intención a gobernar.  Sin embargo, lo único que este señor-alien-anaranjado ha hecho, ha sido reproducir frente a millones de personas conductas que muchos de nosotros tenemos y ni siquiera cuestionamos, incluso justificamos.

Hay que tener cuidado, porque si Donald Trump está reproduciendo ideas perdidas del nazismo y nosotros estamos actuando como Trump, hay algo muy mal en el camino que estamos tomando.

Eric. H. Cetina K.

eric.cetinakn@udlap.mx