En una calurosa, pero especial, tarde de miércoles en Capilla del Arte se rindió homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra con un recital a cargo de Rey Alejandro Conde, Director de Orquesta. El público, que no logró llenar la mitad de la capacidad total del recinto, se mantuvo atento desde su llegada. Parecía haber una gran expectativa.
A las 19:38 horas, los músicos entraron en escena para colocarse en sus respectivos lugares y comenzar a afinar sus instrumentos. Los chelistas más que entusiasmados, parecían nerviosos. El silencio se rompió con los chillidos de los instrumentos que ahora se encontraban afinados. Después, y con paso lento, entró en escena el Mtro. Rey Alejandro Conde envuelto en una ola de aplausos. Con un movimiento suave de manos, Alejandro Conde dio pie al inicio del concierto.
La primera parte de este transcurrió con una gran variedad de interpretaciones de Antonio Vivaldi. El público parecía deleitarse en escuchar desde alegres y suaves acordes hasta estremecedoras e incluso fatídicas melodías. Cerca de terminar el Concierto en Sol Mayor para cuerdas, se pudo apreciar algunas personas que entraron al recinto y buscaron un lugar disponible, algunos incluso osaron en saludarse a mitad del concierto; sin embargo, tanto los músicos como el público permanecieron inmutables ante breve interrupción.
Minutos después, el tecladista hizo su aparición y, con movimientos torpes, logró colocarse en un rincón del escenario, mientras los demás músicos afinaban, intercambiaban miradas y se mantenían a la espera de manera impasible. Una ola de aplausos acusó la presencia de Itzel Melgarejo, flautista principal de la Filarmónica 5 de Mayo e invitada especial, en el escenario. Ataviada con dorada vestimenta sobre el centro del escenario, Melgarejo devolvió el saludo con una pequeña reverencia al público.
El Concierto en Do mayor para Piccolo y orquesta de cuerdas RV 443 dio inicio. Por unos instantes, algunos parecieron salir de su letargo al escuchar la flauta. Muchos no parecieron dar crédito a sus ojos al ver a alguien tan joven tocar con tal destreza. La flauta parecía tocarse sola. No obstante, el bochorno en la sala era tal que, acompañado de la flauta, pareció arrullar cual cuna a los presentes. Algunos comenzaron a cabecear sobre sus asientos. Otros cuántos hicieron lo imposible por mantenerse atentos, mientras que los músicos, inmunes al calor reinante, permanecieron tocando de manera enérgica sus instrumentos.
Momentos después, Alejandro Conde tomó un momento para agradecer la presencia de los chelistas y de la Mtra. Itzel Melgarejo; además, con una voz apenas audible a falta de micrófono, explicó el motivo del presente concierto. Durante la parte final, la vitalidad de la Orquesta pareció estar en su máximo punto. Los instrumentos fueron tocados con furia, las cuerdas rasgadas y la dirección más sólida que nunca. A las 20:40 horas y con un agradecimiento al público y al Director de Orquesta por parte de Sergio Arturo Castro, se dio por concluido el recital.
Alan Milla
Fotografías por: Alan Milla
