Señorita UDLAP: un retroceso

Quienes se hayan dado una vuelta a Centro Estudiantil esta semana, se habrán dado cuenta de que estamos en periodo de elecciones del Consejo Estudiantil de nuestra universidad. Revisando el plan de trabajo de la planilla contendiente a Poder Ejecutivo (la única planilla), hubo una propuesta que nos soltó las alarmas: el concurso Señorita UDLAP. Al respecto, Sofía Marlasca y Eric Cetina opinan en esta columna a dos voces:

Sofía: «Nos enfrentamos a prejuicios y presiones por ajustarnos a un estándar imposible, peleando entre nosotras por la preciada opinión del género opuesto, que en sus manos sostiene el poder de la sociedad para darnos valía. La universidad debería ser diferente.»

La planilla contendiente para el Poder Ejecutivo, Fusión, se formó de la mezcla de otras dos, utilizando a los únicos integrantes que lograron pasar su examen de CEUDLAP para participar. Dependiendo cómo se vea, podemos decir que se eligió a los mejores (como en Los Vengadores) o a los menos terribles de los sobrantes (cómo cuando se formó One Direction). En cualquier caso, la situación es interesante, y más lo son sus propuestas.

Entre su larga lista de promesas, encontramos eventos ya comunes, como la fiesta de bienvenida, la Posada UDLAP y el Día UDLAP; y otros más innovadores, como campañas de recolección, un rally nocturno y la iniciativa “Feed The Zombies” para vender comida en la biblioteca durante finales. Sin embargo, una en especial llamó mi atención de inmediato: Señorita UDLAP. Sí, así como lo ven.

Al preguntarle al respecto, Rogelio Ballesteros me sonríe y me dice “no va a ser sólo en base a la belleza física, también inteligencia y talentos.” No puedo evitar preguntarme si alguna vez en su vida ha visto un certamen de belleza, que consiste precisamente de eso. No recuerdo la última vez que una Miss Universo ganó gracias a ser la más brillante del certamen, y no debido a sus atributos físicos. “Para que no sea un evento degradante”, agrega, al menos demostrando que no es enteramente ciego ante lo retrógrado de su propuesta.

A pesar de sus buenas intenciones, no puedo imaginarme algo más degradante que invitar a las mujeres de la UDLAP a participar en algo así, a competir entre ellas para ver quién es considerada la más guapa, la más digna de admiración para un jurado de extraños, o peor, compañeros. Estamos hablando de una comunidad de mujeres que están trabajando día y noche para obtener una educación de alta calidad, para ser exitosas en la vida gracias a sus habilidades intelectuales, para hacer lo que aman y ser tratadas como iguales. La magnífica propuesta de los estudiantes que quieren representarnos es volver a reducirnos a una lista de atributos físicos: pompas, bubis, cintura, piernas. ¿Qué tal te ves de vestido? ¿Qué tal te ves en bikini? A ver, ahora baila para nosotros.

Ser mujer el día de hoy no es fácil. Día tras día te ves enfrentada a gente que te valora únicamente por lo que ven en ti, por tu valor físico, como quien compra un coche o un mueble nuevo. Nos enfrentamos a prejuicios y presiones por ajustarnos a un estándar imposible, peleando entre nosotras por la preciada opinión del género opuesto, que en sus manos sostiene el poder de la sociedad para darnos valía.

La universidad debería ser diferente. Estamos hablando de un ambiente académico, entre iguales, donde deberíamos sentirnos cómodas y apoyadas, no juzgadas.

¿Qué responde el candidato al poder Ejecutivo a estas preocupaciones? “No vamos a estar obligando a nadie a participar.”

Así es. Este joven —que probablemente no se ha enfrentado a discriminación de tipo alguno en su vida— me mira a los ojos y afirma que, porque la convocatoria era abierta no había problema. ¡Ah, perdón; entonces no pasa nada!

Durante su diálogo con los estudiantes, la mesa agregó que pueden entrar al concurso “mujeres, o ya quien quiera”. Me pregunto cuántos Señoritos UDLAP veremos, o si para los hombres sí será considerado demasiado degradante ser calificados por su físico.

Sofía Marlasca
sofia.marlascach@udlap.mx

Eric: «¿Qué implica un certamen de belleza? Siendo que la belleza no es algo objetivo, organizar un concurso que premie a la misma, sienta bases para la discriminación y la violencia en una competencia irreal.»

Las viejas costumbres.

“No sólo va a ser en base a la belleza física, también vamos a ver inteligencia, ciertas aptitudes como baile, talentos que tengan” declaró un integrante de la planilla cuando le preguntamos sobre en qué consistía el concurso, confirmando así la naturaleza del mismo: otro certamen de belleza más.

¿Qué implica un certamen de belleza? Siendo que la belleza no es algo objetivo, organizar un concurso que premie a la misma, sienta bases para la discriminación y la violencia en una competencia irreal.

El año pasado se le pidió al rector de la Universidad de Roma, en Italia, disculparse por encabezar el jurado en el certamen “Miss Universidad” donde las mujeres, además de dar información de sus carreras y sus calificaciones, eran pedidas a dar su medida de estatura y busto.

En las redes sociales de desencadenó toda una campaña en contra del concurso Señorita UANL, el cual “es sexista y sólo pone a la mujer como un objeto para ser visto y juzgado”. Además, la ganadora de este concurso recibía una beca extraoficial del cien por ciento.

Es una conducta digna del mundo machista, del patriarcado, de eso que queremos trascender. No es posible que, teniendo como precedente el que en grandes universidades se repudie estos eventos, alguien quiera traerlos a la nuestra. Decir que es imprudente proponer un certamen de belleza en nuestra universidad sería un eufemismo.

Me gustaría poder decir que esta propuesta es regresar a una conducta retrógrada, pero implicaría que se está regresando a algo malo que ya fue trascendido. El machismo, la objetificación de la mujer y la violencia de género es algo que no se ha superado. Es un insulto que quienes aspiran a representar a la comunidad estudiantil quieran mantener estas conductas. Personalmente, no quiero que ninguno de ellos se diga mi representante, pues sería ser representado por alguien que apoya, que propone, una conducta que radica en lo absurdo, en lo obsoleto.

Eric H. Cetina
eric.cetinakn@udlap.mx

Fotografía de Brandon Castañeda

Actualización, jueves 20 de abril, 13:30 horas: Una versión previa de esa columna incluía una fotografía acreditada erróneamente a Karla Verónica Pérez. La fotografía pertenecía a Michelle Ramírez y fue sustituida por haber sido empleada sin permiso explícito de la autora. —Sofía Marlasca Couoh, Jefa de Información de Web.