Después de dejar escurriendo los paraguas en la entrada del Auditorio Guillermo y Sofía Jenkins, los asistentes a la Gala de Ópera pasaban a tomar asiento y refugiarse de la lluvia. Todos de gala, esperaban pacientemente la tercera llamada.
El repertorio del concierto fue muy variado, desde arias de Mozart y Donizetti hasta canciones de Roberto Cantoral y Agustín Lara. En total, fueron veinte piezas interpretadas magistralmente por Irasema Terrazas, Gabriela Flores, Hugo Colín y el alumno de la Licenciatura en Música, Leonardo Sánchez.
El concierto empezó con la soprano Irasema Terrazas interpretando Giusse alfin il momento de Las bodas de Fígaro, seguida de la mezzo-soprano Gaby Flores, quien cantó de la misma ópera mozartiana el aria Voi che sapete, así como la famosa Habanera de Carmen. Leonardo Sanchez nos hizo temblar con Una furtiva lacrima de Donizetti; y Hugo Colín se llevó muchos aplausos con sus interpretaciones de Ah! mes amis, que jour de féte! y Povero Ernesto… ambas arias del compositor Gaetano Donizetti. Y para cerrar con broche de oro la primera parte de la Gala, Terrazas interpretó Meine Lippens, sie küssen so heiss de la obra Giuditta de Franz Lehár.
Después de un breve intermedio -y del Intermezzo de Ponce, en el piano de Elena Anáyeva, alumna también de la Licenciatura en Música- nos sorprendimos al no tener que leer más subtítulos. Pero no sólo por eso, sino porque nos vimos de pronto muy románticos: escuchábamos a Leonardo decir “bésame si me juras amor” y a Irasema Terrazas “regálame esta noche, retrásame la muerte”. Hubieron a su vez en esta segunda parte varios duetos entre Colín y las cantantes, y, para terminar el concierto él y Terrazas interpretaron la canción Te quiero, dijiste de la compositora guanajuatense María Grever.
Todo fueron aplausos para los cuatro cantantes y para la pianista que los acompañó durante el concierto. De encore repitieron el Dime que sí, que había cantado Gabriela Flores, invitando al escenario a Joaquín Cruz, director de Actividades Culturales, tomándolo por sorpresa. Y así, cantando entre amigos, terminaron velada y lluvia.


