La mayoría de las personas que he conocido aquí en la Universidad suspiran con un deje de fastidio al hablar de las materias de tronco común. Esas que, no importa que carrera estudies, estás obligado a llevar. Asignaturas de “relleno”, destinadas a pasarlas fácilmente con buena calificación para que sea tu colchón y nivelen tu promedio, evitando que este decaiga drásticamente por tu puntaje en las clases de tu carrera que, “obviamente”, son más difíciles e importantes.
Entonces, ¿cuál realmente es el uso de estas? Es innegable que sirven para convivir, ya que conoces a gente de todas las carreras pero, ¿son materias que la Universidad puso para cobrarte más unidades? O, ¿para hacer más miserable la vida del estudiante? ¿No sabían ya qué poner?
Habiendo cursado ya todas mis materias de tronco común, me puse a reflexionar qué realmente estaban enseñando. Algunas a plena vista sí parecen útiles para todos, como Lengua Extranjera o Español (o casi todos, porque algunos estudiantes de carreras de Ciencias o Ingenierías debatirán la utilidad de escribir correctamente), pero, ¿qué hay de las demás?
Yo tuve Razonamiento Cuantitativo con un profesor al que le interesaba más la manera en que razonaramos la solución de cosas simples, como una suma. Mi profesor de Tecnologías de la Información nunca nos llevó al centro de cómputo, le interesaba discutir con nosotros cosas cotidianas y analizar el trasfondo del porqué hacíamos ciertas cosas o nos comportábamos de cierta manera; incluso nos recomendaba libros de filosofía.
No puedo hablar por todos, pero la mayoría de las materias de tronco común, he aprendido cosas interesantes, o simplemente a razonar y tener un pensamiento crítico que, dada la situación de la educación en general, creo que es algo que nos hace mucha falta. Independientemente de lo que se pueda decir sobre ellas, estas asignaturas sí sirven, para tener al menos una base, cultura general acerca de diversas cosas y no solo saber de nuestra carrera. Aunque esto muchas veces se ve nublado por nuestra falta de interés en otras cosas fuera de nuestro campo de estudio.
También hay algunos que culparán a los profesores y su manera de dar clases. Pero entonces, tal vez convendría más reflexionar si nuestra actitud frente a las materias de tronco común realmente es una valoración objetiva de su contenido sin prejuicios, o si hay más factores involucrados, que hacen que se pasen estas materias a un segundo plano.
Liliana Sánchez Villanueva
