Últimamente no he tenido mucho tiempo para pensar. Entre entregas y exámenes, lo menos que puedo hacer es enfocarme en algo más que la Universidad. La famosa semana de exámenes está por llegar. Como causa de esta semana, podemos encontrar un abundante número de estudiantes estresados. Desafortunadamente, este estrés es causado debido a la presión que tenemos de obtener un diez perfecto, porque de acuerdo a la sociedad en la que vivimos, si no tienes diez no eres inteligente, no eres capaz y mucho menos serás exitoso. Vaya que es triste: buscamos más un diez que nuestro propio bienestar.
El estrés es una reacción natural del cuerpo a las experiencias que nos enfrentamos día a día. El cuerpo responde a este liberando hormonas e incrementando el ritmo del corazón y de la respiración. El cerebro recibe más oxígeno, lo que permite responder más rápido a cierto problema. A corto plazo, el estrés nos ayuda a responder a situaciones fuertes. Sin embargo, el cuerpo reacciona de forma completamente diferente al estrés crónico. Este estrés no solamente afecta al cerebro, sino que también daña muchos otros órganos. Debido a la presión con la que vivimos y el estrés que nos ocasionamos, podemos llegar a experimentar cansancio extremo, enfermedades graves y hasta depresión.
Cuando alguien sufre de estrés, el hipocampo (encargado de las memorias y aprender) se va deteriorando y así tu habilidad de controlar el estrés se va reduciendo. Cuando el cuerpo detecta una situación de estrés se libera una hormona llamada cortisol. Sorprendentemente, esta hormona tiene la habilidad de reducir el tamaño del cerebro, de disminuir la corteza prefrontal y así, tu capacidad de toma de decisiones, concentración, interacción social y tu capacidad de juicio disminuyen. Además, el estrés crónico puede crear una grave dificultad para aprender y recordar cosas, lo que da pie a enfermedades mentales como Alzhéimer y depresión.
Nos toca ser parte de un sistema donde se valora más un diez que el conocimiento. Lo cierto es que hay personas que simplemente no tienen una nota perfecta, pero son muy inteligentes, muy cultos muy listos simplemente decidieron no ser víctimas del estrés. Desafortunadamente también llegamos a encontrar que, debido a la presión, no simplemente hay estudiantes estresados, sino estudiantes deshonestos, ideando nuevas formas de copiar en el examen para obtener esa nota tan deseada. Lo cierto es que con cada diez que obtengo mi felicidad disminuye de una manera significativ; no me siento más inteligente ni superior a los demás, solamente más estresada.
Después de ver todo lo que hace el estrés en el cuerpo, me pregunto si en verdad un examen es la mejor forma de evaluar a los estudiantes, pues si tu salud no está bien, ¿cómo esperamos hacer un buen trabajo en lo que sea? Llegué a la conclusión que en lo poco que me queda de estudiante seré una persona lo más relajada posible, sin ansiedad, sin estrés.
Paola Osorio
