El teléfono es mi vida

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Lamentablemente nunca falta aquella persona perdida en la platica por estar adentrada en el fascinante mundo de su teléfono. Whatsapp, redes sociales, noticias y juegos parecen ser más interesantes que aquellos que nos rodean. Hemos desarrollado cierta facilidad para ignorar a las personas por cosas como ésta. Crecimos en un mundo dónde la tecnología es parte de nosotros; nos toca admirar la memoria de aquellos que tenían que aprenderse el número de todos sus conocidos, cuando nosotros apenas y podemos memorizar el nuestro.

Me ha tocado escuchar “mi teléfono es mi vida” tantas veces que cada vez lo creo más. Parece que somos unos niños perdidos por la vida cuando dejamos el celular en casa o, peor aún, no tenemos Internet. Es tanta la dependencia que tenemos a él que cada día me sorprendo más por el futuro que nos espera.

Además del teléfono, de casa no salimos sin dinero, lo que facilita el crecimiento de los m-pagos. Este concepto se refiere a realizar compras mediante dispositivos tecnológicos, principalmente smartphones. Pues sí, pagar con tu teléfono ya es una realidad. Apple y Samsung, en conjunto con entidades financieras como VISA, MasterCard, entre otras, han desarrollado lo que se conoce como Apple Pay y Samsung Pay. El objetivo de estas aplicaciones es convertir tu teléfono en tu cartera. Esto es seguro y eficiente.

En estas aplicaciones, introduces los datos de tu tarjeta y al momento de hacer la transacción (tu compra), la aplicación genera un código de seguridad y con este es con el que se hace el pago. Así, tus datos están seguros en todo momento y no es necesario tener que sacar la tarjeta. Este proceso funciona también para hacer compras en línea: en las páginas aparecerá la opción de pagar con la aplicación y funciona igual. Además, el constante riesgo de perder tu celular, que por más que seamos adictos al teléfono, no será un problema: para que el pago sea aceptado es necesario introducir una huella digital y en la aplicación tus datos se mantienen bloqueados.

Gracias a todos los avances tecnológicos a los que nos hemos enfrentado, este tipo de pagos también se pueden hacer con relojes, llaveros y pulseras. La tecnología que se utiliza en todos estos dispositivos es NFC. Este es un método de transferencia de datos que detecta y habilita dispositivos para que se comuniquen sin la necesidad de una conexión de internet.

El concepto del dinero data desde principios de la civilización. Ciertamente estos medios de pago son mucho más eficientes que intercambiar bienes –como el trueque–. Aunque este método de pago aún no llega a México, confieso que la idea de pagar con el teléfono me emociona tanto como me preocupa. En un mundo donde nuestra dependencia al celular pasó de 0 a 100 por ciento en tan poco tiempo, me pregunto si estamos listos para esto, pues a como van las cosas, parece que olvidarlo, quedarnos sin pila, o peor aún, extraviarlo, representará una crisis absoluta.

 

 

Paola Osorio Escobar
Paola.osorioer@udlap.mx