Las generaciones de hoy en día no podemos vivir sin el internet. Comunicar qué es lo que está pasando, lo que pensamos o compartir aquella foto que tanto nos gusta, parece ser de gran importancia; sin mencionar la gran ayuda que ha sido para nosotros encontrar toda esa información necesaria. Sin embargo, el contenido de la web va mucho más allá. Existe también lo que se conoce como la Deep web.
Hace ya bastante tiempo que tuve la loca idea de querer ser hacker. Confieso que esta idea surgió por aquellas películas donde todo parece ser tan divertido y útil; por lo que me di a la tarea de aprender cómo funciona todo este mundo del que muy pocos hablan.
Para mi sorpresa fue más difícil de lo que imaginaba. La dificultad no fue debido a la falta de información, si no que, al momento de buscar “Hacker” o «Deep web” en cualquier buscador salen simplemente las definiciones. Solo si llegas a tener suerte encuentras cómo llegar a ella.
La información que se encuentra en los buscadores tradicionales es muy limitada pues estos deben seguir ciertas regulaciones y códigos sociales. La pornografía, contenido violento y todo aquello que afecta de manera psicológica y social a los usuarios está restringido. Así, redes sociales e información necesaria (y no tan necesaria), conforman simplemente el 4% de la web. El otro 96% está algo así como escondido, de ahí el nombre Deep web. Esa información no se encuentra tan fácilmente, pues los buscadores tienen una fuerza laboral encargada de filtrar este tipo de contenido.
Esta división está compuesta por psicólogos y personas con buenas habilidades computacionales. Su trabajo consiste básicamente en buscar cosas en la Deep web. Mi reacción inmediata fue: “quiero hacer esto y conseguir ese trabajo”. La idea se fue desvaneciendo a medida que leía: redes criminales, pornografía infantil, prostitución y hasta violaciones en vivo forman parte del contenido que se busca en esta división. Aquellos encargados de encontrarlo deben acudir a terapia psicológica de manera regular, es así como cuidan de su salud mental, y por lo mismo, cuentan con un contrato de no más de 3 años.
La duración del contrato depende de las habilidades de la persona, mejores habilidades implican menor contrato debido al contendido que se encuentra. Lo más fácil de encontrar es: pornografía, tráfico de drogas y venta de armas. Le siguen la pornografía infantil, tráfico de órganos y cuerpos muertos. Lo más difícil de encontrar, y que desafortunadamente hay, son asesinatos y violaciones en vivo. Los integrantes de dicha división encargados de buscar este tipo de contendido tienen el deber de bloquearlo. Así, un usuario tradicional como probablemente todos nosotros, no pasará la mala experiencia de encontrar algo tan perturbador.
Podría comentar sobre mi experiencia en la Deep web, pero al saber todo esto abandoné la idea de querer ser hacker; aunque debo decir que también hay contenido como el que acostumbramos encontrar. Por su parte, Google está desarrollando un concepto que nos permita encontrar información que está en la Deep web, pero sin tener el percance de encontrar contenido perturbador.
Paola Osorio Escobar
paola.osorioer@udlap.mx