Cual navío errante, floto por las aguas nuestras.
Dulces, saladas…perplejas.
Esperando tocar las tierras tuyas y tus playas alcanzar.
Blancas, suaves…etéreas.
Flotar ya no puedo y mis maderos pesan.
Rancios, podridos…cautivos.
Agonizante el viaje mío con destino incierto.
Triste, melancólico…perdido.
¿Y qué me queda entonces?
El viento, su ruido, su brisa.
Lo nuestro, lo tuyo…lo mío.
Fernando Juárez Avilés
Reportero de Lado Alterno