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Politizar el llanto

Hace cuatro años sentí por primera vez que el hartazgo colectivo de las mujeres se unificó realmente. Las calles de la ciudad se pintaron de morado y verde, la lucha al unísona cantaba sin miedo. Este marzo seguimos marchando y cantando, pero el miedo se expande y trasciende más allá del sistema heteropatriarcal. Hoy tengo miedo de una narrativa que defiende a todas, y no defiende a nadie. No soy experta en materia de género, pero soy mujer. Soy estudiante, soy profesora, soy hija, madre y amiga. ¿Me es suficiente eso para hablar de feminismo?

Estudio Relaciones Internacionales, y por ello creo fielmente que se necesita un cambio en las políticas públicas que protegen a las mujeres. Sin embargo, el sistema opresor está podrido desde que nació, necesitamos entonces hacernos las preguntas de la política clásica desde cero. ¿Por qué importa que votemos?, ¿de dónde viene el hartazgo?, ¿por qué él sí y yo no?, ¿qué es y para qué nos importa la democracia?

Cada clase un profesor diferente me cuenta de los grandes pensadores que plantearon la política que hoy nos rige. Yo me pregunto, ¿quién les daba de comer cada mañana?, ¿quién limpiaba su ropa y trabajaba con cada crisis financiera? ¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? (Marcal, 2016) -gran libro, por cierto- ¿estaba limpio el escritorio donde se escribía la Mano Invisible de la Economía? o, ¿simplemente se sostiene el mundo del trabajo de los cuidados no remunerado, trabajo no pagado?

Sostengo, tenemos que hacernos las preguntas más obvias para entender que no solo quemaron a las brujas de Salem, callaron el esfuerzo de las mentes más brillantes de la historia, porque estaban muy ocupadas cosiendo la bandera que llevan los peores políticos en el pecho. Comprendo lo que leo, pero soy incapaz de ver una historia donde las preguntas fundamentales que delimitaron la política excluyen a la mitad de la población. Hoy lloro, por supuesto. Lloro porque cada cartel, grito y grafiti toca alguna parte de mí, incluso desde mi privilegio. Hoy lloro porque se me da la gana. Pero que se sepa que politizo cada gota y cada grito.  Lucho desde mi privilegio, pero me toca hacer las preguntas necesarias. Voltear a ver a las mujeres que me acompañan en esta trinchera, y darme cuenta de que la lucha que más me representa cuestiona la política que la rige.

Julieta Sierra Banegas

Presidenta de la Organización Estudiantil DebSoc

julieta.sierrabs@udlap.mx