Banner Opinión

La incapacidad ante las incapacidades físicas

La Universidad y los Representantes Estudiantiles se muestran negligentes ante los desafíos de las personas con incapacidades físicas en el Campus.

En tiempos en los que la inclusión y la igualdad de oportunidades son prioridad, me parece alarmante observar cómo los encargados de ayudar y hacer de la experiencia estudiantil accesible son los mismos perpetradores de la incomodidad. Desde mi perspectiva, son negligentes al abordar adecuadamente las necesidades de quienes enfrentan problemas de movilidad física permanente o temporal, ignorantes del dolor, antipáticos e incapaces de ayudar cuando se solicita.

Durante el semestre pasado viví esta situación en primera persona; a mí nadie me lo contó. Después de un accidente me convertí en una persona con incapacidad temporal y nunca imaginé que la cirugía y la rehabilitación serían la parte más sencilla de retomar mis actividades. El rol de la Comunidad Estudiantil frente a este tema sorprende: los estudiantes usando las rampas para conversar, comentarios malintencionados por no ir lo suficientemente rápido en los pasillos, miradas condescendientes y mofas que no demostraban más que la falta de educación y nula visibilidad de las incapacidades en el Campus.

Cuando me di la tarea de investigar, descubrí que es difícil informarse sobre los espacios y trámites necesarios si se es un estudiante con incapacidad. Si bien estos procesos se llevan a cabo para reafirmar la situación de incapacidad frente a otros, considero que no deberían ser indispensables porque pueden representar un hecho de exclusión. Por ejemplo, para obtener un tarjetón que avale el uso de cajones de incapacidad en los estacionamientos, uno de los requisitos es que la persona incapacitada este presente al momento del trámite aún con la incomodidad física que implica ir a la caseta de Seguridad Vial (a un costado de Colegio Residencial Ignacio Bernal) a llenar formatos y de ofrecer pruebas de que se está incapacitado, a pesar de ser evidente. Esta misma historia y confusión al momento de pedir el servicio también lo vivió un compañero de clase –quien solicitó permanecer en el anonimato– hace unas semanas, lo cual, desde mi perspectiva, habla de una tendencia frente a casos de incapacidad.

Aunque no lo parece, no hay accesos en el portal oficial de la Universidad (https://www.udlap.mx/web/) donde se puedan consultar fácilmente información sobre rampas, baños y uso de estacionamiento para incapacidades (UDLAP, s.f). Incluso cuando se solicita usar los elevadores, nos encontramos con que no funcionan o con que se encuentran en reparación desde hace meses. Al ser representante estudiantil de la carrera de Psicología, hablé del tema en varias ocasiones con compañeros de CEUDLAP y ante mi petición de apoyo algunos me pidieron hacer un evento de concientización que (lo cual puede ser complicado debido a que la gran mayoría de las personas que estarían involucradas en la organización tendrían condiciones físicas ajenas a las de quienes viven el problema), otros me prometieron movilizarse para encontrar soluciones y otros tantos me pidieron disculpas sin más. Por supuesto, es entendible no poder comprender este tipo de experiencias cuando no se han vivido, pero hay que admitir que es negligente saber del problema y no hacer nada al respecto.

El privilegio que rodea a ciertos grupos dentro de la Universidad, considero, perpetua desigualdad y hace aún más importante recordar que todos los Estudiantes merecen respeto y apoyo, independientemente de su estatus, intereses, puestos de representación o habilidades físicas. El Campus Universitario no puede ser una burbuja ajena a los problemas sociales ni tampoco un espacio que excluya a aquellos que enfrentan desafíos físicos, sobre todo cuando una incapacidad es una situación de no elección que le puede ocurrir a cualquiera. Ante un entorno incomodo les pido seguir cuestionando si la comodidad de la mayoría justifica la incomodidad de la minoría y si estamos dispuestos a que esta sea siempre la norma, porque yo no.

Con algunos compañeros hemos intentado abogar por una solución, aunque aún no se ha concluido nada al respecto, una de las propuestas es diseñar una infografía con información sobre los tarjetones de estacionamiento para incapacidad, elevadores, baños y mapa de rampas y caminos cómodos para transitar dentro del campus, que se envíe regularmente por correo institucional para que las personas con incapacidades puedan sentirse apoyados provisionalmente hasta que se ejecute una medida concreta de parte de la universidad que atienda este problema de visibilización como se merece.


María José Pérez Méndez

Columnista de Opinión

maría.perezmz@udlap.mx [JJRR1] 

Referencias

Universidad de las Américas Puebla. (s.f). Página principal de la UDLAP.  https://www.udlap.mx/