Fue

Y eso pasó, tardé en aceptarlo 
y en la ceguera juntamos nuestras almas.
Desnudas telepáticamente ya estaban,
conectamos con una mirada
Y proyectamos nuestro honesto sentir.

Hipócrita fue nuestra batalla de ego
y heridos caímos los dos al fuego.

La batalla del orgullo gané
o simplemente te dejaste perder.

Un tímido secreto a voces
bajo a gritos el silencio se adueñaba.
Un alma compartida
y nula palabra perdida.

Eterno amigo o confidente perdido
bajo la sustancia de verdad.
Antes, el valor volaba muy alto
y lo sucedido en palabras, imposible.

Sigo viva en tu cruel recuerdo
que te heredó tremenda protección.
La luna roja, muda, sabe sobre la pifia
y la canción hundida en sus líneas, murmura.

Y llámame cruel por ser la musa de tu verdad,
que me congela lento desde el alto y frágil pedestal.
Qué infame es mi forma actuar,
porque la furia de la ceguera
queda prófuga de la insensatez de mi honesto corazón.

Andrea Pantoja Rubí

Reportera de la Lado Alterno

andrea.pantojari@udlap.mx