Apasionada por la justicia, entre suspiros y silencios, nunca imaginé que encontraría el amor en la biblioteca. Mis días estaban llenos de códigos legales, argumentos y estrategias para defender a los vulnerables.
Un día, mientras buscaba un libro para el 14 de febrero, me topé con un portalibros en la esquina del primer piso la biblioteca, al lado de los cajeros automáticos de préstamo y devolución. Cuatro libros, envueltos en misterio en el portalibros.
Los tome uno por uno, pero ninguno cumplió mis expectativas. Me alejé de la mesa, empalagada de historias superficiales. Encontré un libro en lo más recóndito, con cartas de guardianes de la Constitución, transcendiendo historias de vocación y sacrificio.
Entre estantes y suspiros, nació una historia que desafió el destino. El indicado no era un príncipe azul, sino un relato más valioso que cualquier jurisprudencia.
El amor no está escrito en ningún código, no se limita a los corazones, sino que habita también en las páginas de los libros y en la llama de la vocación.
¿Qué oscuro secreto une a todos los personajes principales en esta historia? ¡Esperen reseña!

Karla Ramírez Ramos
Reportera de Campus