El pasado 24 y 25 de marzo en la UDLAP, el Congreso de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Ruta 2025: Repensar el futuro, presentó las distintas proyecciones de una variedad de académicos sobre la realidad política de México ante los más recientes retos. El Auditorio Guillermo y Sofia Jenkins contó con la presencia de una importante figura de la política mexicana contemporánea: Lorenzo Córdova (expresidente del Instituto Nacional Electoral). Posiblemente la interrogante más importante realizada fue: ¿qué podemos hacer para cambiar el entorno político tan dividido y fragmentado?
El reto planteado más grande enfrentado es el populismo, es una forma de imaginación política que divide a la sociedad en 2, un nosotros y un ellos, el nosotros representado en un “líder” y el ellos en un “enemigo en común”, se desestima el valor de las instituciones por la figura de liderazgo. Además, generalmente es una estrategia para el fortalecimiento electoral de los actores políticos pero que radicaliza los puntos de vista y genera odio. El ejemplo más conocido es: Donald Trump (líder de Make America Great Again), un nosotros (los estadounidenses), un ellos (migrantes), menosprecia las instituciones (salirse de la Organización Mundial de la Salud, del tratado de París y amenazas al Tratado entre México, Estados Unidos Y Canadá ), por último, lo llevó a ganar las elecciones 2025 por la Casa Blanca con un discurso de deportación masiva. El otrora presidente del INE, Lorenzo Córdova, durante su conferencia Riesgos de la democracia, señaló la importancia de la tolerancia política como la estrategia para ganar terreno ante la ola de discursos populistas que recorre el mundo y que amenaza nuestra propia forma de gobierno. Pero ¿hasta dónde llega la tolerancia?
De acuerdo a la Real Academia Española, tolerar es llevar con paciencia, permitir o soportar; la tolerancia llama a la demarcación de reglas de convivencia entre las ideologías para que puedan existir y ser expresadas, sin el conflicto entre ellas. No obstante, la tolerancia no alcanza, no es suficiente el soportar o no intervenir sobre otros individuos, la tolerancia lleva a un pobre entendimiento, a un conceso casi nulo para tomar decisiones y puede alargar un resentimiento infundado por no alcanzar al humano detrás de la idea. ¿Qué cubre más terrero? El respeto, apela a la consideración de otra perspectiva y de su origen, además demarca las reglas de convivencia para un trato empático.
Tal vez, el cambio de valor parezca mínimo y sin importancia, pero, vemos al mundo a través de las ideas, y el respeto puede ser una lente más clara, más incluyente. Si dejáramos de ver a un México dividido entre los buenos y los malos quizá aceptaríamos que hay matices entre ambos bandos. La diversidad que provee el respeto entre compañeros, amigos o familia es invaluable. El escritor de este artículo es fruto de la diversidad. Los valores no son antagónicos, sino complementarios de lo que debe ser la base social. El odio que generan los discursos políticos para el mantenimiento de poder debe ser desmantelado y transformado a argumentos que no ataquen la integridad de las personas. Para finalizar, aunque siempre es importante la crítica, no se debe olvidar lo que viene antes de ella: la escucha.
Y usted, ¿tolera o respeta?
Eder A. Martínez Tinoco
Reportero de opinión
eder.martinezto@udlap.mx