A pesar de tener un plan bien estructurado y el apoyo de varias asociaciones civiles, el proyecto Santuario del Ajolote se enfrenta a una barrera vital: el fondeo. Para superar este obstáculo, piden la ayuda de la comunidad estudiantil de dos sencillas maneras: tu voto y/o una amable donación. La propuesta de este grupo busca preservar la cultura mexicana mediante el cuidado y proliferación del Axolotl, un animal único y nativo de tierras aztecas.
El Ajolote del Altiplano (Ambystoma velasci) nos ha definido desde tiempos prehispánicos, cuando era considerado un dios. Los aztecas nombraban a este amigo como Axolotl, monstruo de agua, y era el hermano gemelo de Quetzalcóatl. El día que los dioses decidieron sacrificarse para dar vida a los humanos, nuestro amigo se negó y escapó del aposento divino. Al llegar a la Tierra, se disfrazó de milpa de maíz, sin mucho éxito. Después, aparentó ser un maguey y lo encontraron. Finalmente, arribó al agua y se convirtió en un Ajolote; el camuflaje perfecto, pues nunca fue localizado. Por esta razón, nuestros antepasados veneraban a los Ajolotes y lo consideraban una parte importante de nuestra cultura. Sin embargo, lo hemos olvidado.
Nuestro querido amigo es una especie endémica de México, solo aquí se encuentra su familia. Es un controlador de plagas, siempre está sonriendo, y es un indicador de aguas limpias con buena oxigenación. Más sorprendente, el año pasado se descubrió que tiene el ADN más grande del mundo y puede regenerar cualquier parte de su cuerpo –corazón y cerebro incluidos. Perderlo es robar nuestra identidad como mexicanos.
La extracción ilegal de este animalito ha provocado que se declare una especie en peligro de extinción. También, la contaminación de su hábitat los ha afectado debido a su alta sensibilidad a la calidad del agua. Es así como surgen proyectos liderados por jóvenes estudiantes empoderados e interesados en la preservación de nuestra cultura. En una fusión de universidades, seis scouts mexicanos lanzaron la iniciativa “Conservación del Ajolote del Altiplano en el Parque Nacional La Malinche”.
En una charla con Eliza Landa, alumna del 5° semestre de Ing. Biomédica, UDLAP y Directora de Alianzas Estratégicas del proyecto, me contó más sobre sus planes. El programa consiste en la creación de un espacio para la reproducción y la reinserción en el hábitat natural del Ambystoma velasci, la especie con más distribución en todo el territorio mexicano. Lo mejor de esta propuesta es su replicabilidad y su alto impacto. A su vez, ellos buscan educar e incorporar a la comunidad por medio de programas de educación ambiental, investigación y juego. De hecho, planean dividir el santuario en dos: un laboratorio dedicado a la investigación de esta especie y un área lúdica donde las personas puedan aprender jugando.
Eliza comenta que ellos ya tienen un plan de manejo y cuentan con una certificación emitida por la SEMARNAT para manejar vida silvestre (PIMVS). Los aliados más importantes de este proyecto son los Scouts de México, la Secretaría de Turismo de Puebla, la AIESEC y Dale la Cara al Atoyac, con quienes están completamente vinculados. Para el plan de manejo, contrataron a José Alfredo Hernández, biólogo UDLAP y curador de anfibios y reptiles de Africam Safari. A su vez, para el diseño y atractivo del parque lúdico, contaron con el apoyo de Amy Pinto, escenógrafa de Arboterra.
Este programa está compuesto principalmente por seis universitarios comprometidos con el medio ambiente: Eliza Landa, Hugo Montalban, Laura Oliver, Andrea López, Rodrigo López e Ian Bermúdez, de universidades poblanas (UDLAP, IBERO, BUAP e ITESM). La meta final de estos chicos es liberar Ajolotes a la naturaleza. Para esto, deben esperar seis meses a que los ajolotes se aclimaten y, luego, los reproducirán. Esperan que, en cada ciclo de reproducción, al menos el 70% de la población sobreviva y que podrán liberar mínimo a la mitad de los sobrevivientes.
Tristemente, este proyecto no está recibiendo el apoyo económico que merece. Hasta hace poco, la VW lanzó “Por Amor a México, Chav@s.”, un programa que busca materializar el proyecto sustentable más innovador y relevante impulsado por jóvenes mexicanos. El equipo se encuentra actualmente en la final y necesitan tu voto. Para apoyarlos, por favor ingresa a este link y vota con tu Facebook o Twitter por “Conservación del Ajolote del Altiplano – Parque nacional la Malinche”. Los botones están ubicados justo debajo del video del proyecto (el cual te recomendamos ver). Es importante obtener el patrocinio de VW ya que esto les permitiría empezar las operaciones del Santuario. Se están jugando todo. La votación termina el 22 de noviembre.
Asimismo, si te gustaría realizar una donación, puedes ingresar a la página de Villa Atl y pulsar el botón “Apoya al Ajolote”. En esta misma página puedes informarte más sobre el proyecto. También, podrás encontrar el contacto del equipo por si quieres ser parte de esta gran y disruptiva campaña. O síguelos en Instagram @villaatlac. No dejes de apoyar, los Ajolotes te necesitan.
Carlos Gómez
Editor de Opinión, La Catarina
carlos.gomezhz@udlap.mx