Me sumo a la crítica constructiva y rebelde derivada de un movimiento tan híbrido como el Ice Bucket Challenge. Entiendo que un primer y fructífero objetivo fue el de recaudar dinero a beneficio de la Asociación de Esclerosis Lateral Amiotrófica y que la intención inicial fue buena. Aplaudo también la campaña cibernética, muy bien lograda, que incentiva de forma descomunal la bondad de personajes públicos, artistas y mortales -aunque algunos sólo aprovechen para «limpiar» sus pestilencias-.
No es que los 12millones de litros despilfarrados por el movimiento sean una preocupación minúscula, pero me interesa plantear otro discurso que de igual forma arroja negativas.
Existen alrededor de un millón 200 mil videos circulando por la red entre cubetas y nominaciones, presumiendo de participación borrega y narcisista; a expensas de un visible problema de pertenencia contemporánea en círculos sociales que disfrutan más de nominar a su crush ya sus amistades con el apellido más rimbombante que de darse cuenta de la potencialidad que tiene el mecanismo más cercano a la ciudadanía, la herramienta más transparente: las redes sociales.
En 2011, el pueblo egipcio derrocó una cruel y corrupta dictadura comandada por Hosni Mubarak con el simple pero avasallador uso de las redes. Lo mismo sucedió con la iniciativa de ley de Telecomunicaciones del gobierno copetudista, propuesta que en el artículo 197de la fracción VII pretendía bloquear o anular las señales de telecomunicaciones en eventos y lugares críticos para la seguridad pública y nacional. Tan rápido como salió a la luz, Twitter y Facebook se encargaron de apedrearla y de anularla. Así varios ejemplos más, pero el límite de palabras no me permite compartirlos.
¿Por qué seremos una raza con tan poca raza? ¿Cuántos de los discípulos del Ice Bucket Challenge conocerán el verdadero propósito del proyecto? ¿Quiénes donan, sabrán de qué trata la enfermedad que dicen apoyar? ¿Cuántos no apoquinarán y sólo se integran al pseudo circulo activista? ¿Por qué la falta de una verdadera campaña civil a favor de una asociación mexicana y no extranjera? Aquí ya tenemos suficientes pedos. Si, aunque me llamen nacionalista.
WILLY BUDIB
guillermo.budibhe@udlap.mx
