LA ESCALA DE GRISES

cafeina-01

 

Ser joven se dice fácil y ojalá lo fuera tanto. Es cierto que hay una cosa a nuestro favor: que nos queda mucho tiempo; y ¿para qué? Para aprender; para no caer tanto, tan seguido y tan al fondo. Lidiamos con toda clase de sentimientos nuevos, raros, dolorosos y a ratos demasiado intensos para saber cómo controlarlos. El resto del tiempo tratamos de ser coherentes, sostener nuestros principios, creencias y convicciones; actuar conforme a éstos y así es como empezamos a extrapolar: si algo no está bien es porque está mal; si no es negro es blanco y si «no me acuerdo es porque no pasó». Por definición nos cuesta aceptar los puntos intermedios en la que nos encontramos casi todo el tiempo. Somos una eterna contradicción y si fuéramos un color, seríamos un mundo de infinitas tonalidades grises.

El poeta colombiano Eduardo Bechara habló alguna vez sobre la contradicción humana y dijo que «somos tristes y felices, somos amor y somos desdicha. Cuando tenemos compañía, queremos soledad y en soledad deseamos compañía. Pero somos». Y constantemente nos atormenta la comparación entre lo que es nuestra vida y lo que debería ser.

Aplicamos un juicio único a los otros y a nosotros para así medir el nivel de aceptación o rechazo de acciones propias y ajenas según un conjunto de cosas que no acabamos de entender: la moral, la educación, la sociedad, el qué dirán, nuestra conciencia etc. y terminamos volviéndonos locos. Hace poco una amiga –contándome los eventos de su fin de semana- no dejaba de repetirme: «Fer lo que hice estuvo mal» y cuando le pregunté ¿mal según quién? No supo responder; ella estaba muy ocupada autoregañándose por lo que en su momento la hizo feliz .

Ojalá fuéramos lo suficientemente valientes para atrevernos a vivir sin definir, sin determinar, sin aplicarnos inmediatamente después de cada paso un juicio de valor. Ojalá viviéramos por el gusto de sentir sin esa necesidad de justificarnos, de explicar, de entender y de esa manera aceptar que entre lo que esta bien y lo que esta mal, está mi amiga, estamos todos en compañía de nuestras contradicciones y eso es parte de lo que «somos» por mucho que nos empeñemos en extrapolar.

FERNANDA SORIA C.

maria.soriacs@udlap.mx