LOS PARIAS

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Estudio licenciatura en Humanidades. Mi generación, oficialmente, cuenta con tres personas. Eso significa que en una población de cerca de 8 mil estudiantes, soy parte de una minoría. Por supuesto que existen otras en la Universidad: hasta el semestre pasado, sólo había tres alumnos con discapacidad motriz en el campus, por ejemplo.

El gran problema de las minorías en cualquier parte del planeta es que tienen necesidades. En realidad, es el gran problema de todas las personas que exigen una vida mejor. Sin embargo, la realidad es que, a mayor cantidad de gente, mayores posibilidades hay de que su voz se escuche.

Organizarse o morir: el gran ejemplo de una minoría que busca escucharse dentro de la Universidad es el grupo Cozamalotl, que promueve el respeto por la diversidad sexual en la institución. Hasta el momento, su grupo de Facebook cuenta con 37 miembros. Probablemente, la comunidad LGBTTTI sea más grande, y con todo, ellos han decidido dar un mensaje para ser reconocidos.

Morimos, pero al menos lo elegimos: hay otros miembros de la comunidad universitaria que prefieren mantener su preferencia sexual como un asunto privado. De igual forma hay grupos que no buscan representación. A los de Humanidades, por ejemplo, nos suelen preguntar: «¿y por qué no forman una mesa en el Ceudlap?» Porque elegimos no hacerlo, porque algunas minorías prefieren buscar mecanismos alternativos para dar a conocer sus exigencias.

El cuestionamiento que surge ante las minorías es: ¿hasta qué punto la autoridad debe atender sus necesidades? Quizá un primer filtro sería que éstas no interfirieran con el bien común. Bien. A lo largo de la carrera me he encontrado con que los libros que nos recomiendan los profesores no siempre están en la biblioteca. De acuerdo con las políticas institucionales, los libros se piden de acuerdo con la cantidad de gente que los solicite. Si en mi licenciatura no hay más de 15 inscritos, es poco probable llegar a la cantidad que necesita la biblioteca para invertir tiempo en buscar el libro X. Así es como las minorías se preguntan: ¿no merezco un libro que aumente mi competencia profesional? ¿no debería haber más elevadores en el campus? ¿no debería haber comida vegetariana a un mejor precio en la cafetería? Espero que no sólo los escuche el Oído en la pared.

JENNIFER MC NAMARA

jennifer.mcnamarags@udlap.mx