lectores-01Yo no puedo evitar preguntarme si los que están difundiendo videos, marchando o impulsando movimientos en nombre de Ayotzinapa lo hacen por publicarlo en su wall o porque realmente creen en eso. Siento que es imperiosamente necesario que hagam os algo, que cambiemos la forma en la que se maneja el país, pero por otro lado tengo un profundo terror de que esto sea una Revolución Mexicana más, que al final no cambie nada.

No entiendo por qué se pide de manera tan ferviente que se encuentren a los 43 normalistas, como si todas las fosas de cadá­veres no significaran nada. ¿Por qué se exige la renuncia de nuestro Presidente, como si eso fuera a cambiar como por arte de magia todo el paradigma político que vivimos? No creo que Peña sea el único inútil –por decir lo menos– trabajando en el Estado. Leí que en vez de pedir renuncias deberíamos establecer una buena práctica de exigencia de cuentas al gobierno. En vez de pedirle que claudique deberíamos exigir verdaderas soluciones, un cambio radical de comportamientos. Transparencia y trabajo social en vez de soltar la toalla cuando se pone crítica la situación.

Por otro lado también he visto múltiples videos con la idea de que el mexicano tiene la culpa: al dar mordidas sin ton ni son, pasarse los semáforos en rojo, robarle el lugar al discapacitado y todas esas infracciones que no son tan familiares. He tenido múltiples discusiones sobre si erradicar al gobierno y establecer una dictadura reformali­zadora o si el cambio se debe dar a pequeños pasos empezando por uno mismo y exteriorizándolo hacia nuestra sociedad.

De lo que sí estoy segura es que necesitamos un cambio, tanto dentro del gobierno como en cada ciudadano. Es absurdo que critiquemos a Peña Nieto porque no puede nombrar 3 libros que hayan marcado su vida pero pasemos nuestro tiempo libre de antro o viendo el nuevo capítulo de Las Kardashians. Creo que es importante que nos reestructuremos y nos eduquemos para tomar decisiones más favorecedoras que las que parecen seguir llevándonos a esa dictadura perfecta –la que describió Vargas Llosa, no la nueva película-. No podemos seguir cayendo en esta broma de demo­cracia y creo que hay que cambiar la sociedad para cambiar al gobierno, pero como la pregunta del millón: qué fue primero la gallina o el huevo, es difícil saber por dónde empezar. Eso sí no se puede exigir a otros lo que no estamos dispuestos a cumplir como individuos.

REBECA MORA C.

rebeca.moracs@udlap.mx