
De 135 estudiantes becados, por generación, desertan 65
Saúl Morán es jefe de grupo en la licenciatura en Enfermería. Él tiene una beca especial en la universidad, misma que corre por cuenta de la fundación Nacional Monte de Piedad. Su beca cubre un 95 por ciento de la licenciatura, por lo que él sólo paga 1 500 pesos mensuales, diez veces al año: puede hacer veranos gratis. Sin embargo, debe mantener 75 de promedio y no puede reprobar. Ni una vez, porque de lo contrario, su porcentaje de beca no baja, sino que el apoyo es retirado completamente.
Morales cuenta que las veces en que él y sus compañeros han acudido al departamento de becas, no les han sabido aclarar sus inquietudes, pues los administrativos no poseen toda la información y los tratan de “mala gana”.
Además, en muchas ocasiones, comenta Saúl, el material no es suficiente. Dos de los libros más usados en Enfermería son el Nursing Interventions Classification (NIC) y el Nursing Outcomes Classification (NOC). La biblioteca sólo cuenta con un ejemplar de ambos para dar abasto a 262 alumnos.
Hasta este semestre los alumnos pudieron usar fotocopias de libros; cuando a veces sólo usan el capítulo de un volumen y anteriormente tenían que comprar el ejemplar entero: algunos de estos libros llegan a costar hasta mil pesos.
En los laboratorios también faltan materiales. Los estudiantes tienen que comprar sus propios glucómetros, por ejemplo. “Cada uno cuesta 500 pesos y las tiras reactivas están en alrededor de 300 pesos: acaba saliendo en casi 900 pesos”
Por su parte, el jefe de departamento de Ciencias de la Salud, Pedro Víctor Hugo Jano Carpinteyro, declaró que hay suficiente material para los alumnos. “En los hospitales sólo hay un glucómetro por piso, por eso deben traer el suyo” comentó.
Jano también apuntó que los libros se pueden conseguir: “no forzosamente deben ser comprados, se pueden pedir prestados o fotocopiar las partes que se necesitan”.
El profesor también explicó que los alumnos que se gradúan de Medicina o Enfermería deben tener los conocimientos necesarios en su rama, sentido humano y deben ser excelentes en su profesión: “nosotros tratamos con seres humanos, los pacientes buscan doctores que sepan diagnosticar y atender”. De acuerdo con Jano, el índice de deserción es natural: “la presión, conforme avanzan los semestres, se vuelve mayor. Hoy somos el segundo lugar a nivel nacional en el Examen Nacional de Residencias, y eso se ha logrado con los mejores alumnos”.
Jano explica que en las primeras generaciones de Enfermería entraban muchos alumnos atraídos por la beca del 95 por ciento: algunos porque no pudieron entrar a Medicina, otros porque veían un gran beneficio en el campus. Este año se implementó un programa de entrevistas con profesores de tiempo completo para los aspirantes, con el objetivo de que sólo entraran los que estuvieran comprometidos.
Además, el profesor subrayó que antes de reprobar una materia, el estudiante ha de pasar por parciales, seminarios y exámenes finales; por lo que se cuentan con varias oportunidades para aprobar el semestre sin perder la beca.
Por último, Jano explica que él incentiva a los alumnos de primer año a ser más seguros de sí mismos y entrar en la vida estudiantil como cualquier otra persona. “¿Bullying o miedo en el estudiante?” pregunta el profesor.
Saúl Morales también habló de problemas que se han estado solucionando: la cantidad de profesores y las oportunidades de intercambio.
Jennifer Mc Namara