WhatsApp seguirá funcionando independientemente
¿Alguna vez les pasó que el famosísimo WhatsApp (guatsap para los cuates) les mostraba que tu servicio gratuito llegaba a su final y tendrías que pagar 13 pesos para tenerlo un año más?
Parece que al dueño de Facebook, Mark Zuckerberg, le llego una cuenta un poquito más grande, pues el 19 de febrero, la red social de la “F” azul accedió a pagar la módica cantidad de 19 mil millones de dólares (algo así como 252 millones 614 mil 500 pesos para ponernos en contexto) para ser dueña legal del servicio de mensajería WhatsApp, cantidad que será pagada con 4 mil millones de dólares en efectivo y 12 mil millones de dólares en acciones de Facebook; y por si no fuera suficiente también se acordó que Facebook otorgará 3 mil millones de dólares en acciones restringidas para los fundadores y empleados de WhatsApp por cuatro años después de que se cierre la transacción.
WhatsApp es uno de los servicios de mensajería para smartphones más importante del mundo con más de 450 millones de usuarios, y alrededor de un millón nuevo sumándose cada año.
Ahora, todo esto suena muy interesante, pero, ¿cuál fue el trato para este titánico desembolso? Bueno, muy simple, Facebook accedió a que WhatsApp siga trabajando de forma independiente, dígase, no encontrarás los molestos anuncios por los que Facebook se ha hecho famoso, y tampoco habrá un cambio radical en la forma de uso de la aplicación de mensajería, sin embargo podríamos esperar una integración de la cuenta de Facebook; algo similar a lo que pasó en 2012 cuando la red social adquirió a Instagram por la cantidad de mil millones de dólares (seguro al fundador de Instagram le acaba de dar colitis). Adicionalmente el director ejecutivo de WhatsApp, Jan Koum, se sumará a la mesa directiva de Facebook.
Facebook sin duda, está buscando la forma de convertirse en el corporativo más valioso en plataformas digitales, si no es que ya lo es, ahora sólo hay que tener cuidado, que en la opinión de un servidor, esta es la forma de conseguir un monopolio, que si recuerdan algo de historia, no es nada bueno para el consumidor final.
Diego Mercado