“Fénix” o la lengua que renació de las cenizas

The_Road_HumpsExisten noticias de lenguas que se extinguen al morir el último hablante. Existen historias de lenguas oprimidas por políticas poco tolerantes con la diversidad lingüística. Sin embargo, se encuentran también historias tan asombrosas de lenguas que habiendo sido catalogadas como “muertas”, resucitan de entre los muertos. Tal es el caso del hebreo, la lengua de los judíos, un ejemplo explícito de cómo es posible revivir lenguas antiguamente diezmadas tras el ocaso de sus hablantes.

La Historia nos cuenta de registros escritos en hebreo encontrados en la antigua ciudad de Canaan, aproximadamente entre el 1400 y 1300 antes de nuestra era. De ahí se tiene estimado que después de la diáspora judía en el año 135, esta lengua semítica perdió gradualmente su uso en el habla cotidiana, limitándose por más de 1000 años al uso ritual en la fe judía. Mientras que en estos 1000 a 1500 años se hablaba mayormente el yiddish, lengua judeoalemana que actualmente se utiliza por muchos judíos ortodoxos en Europa, el hebreo dejó de ser hablado para pasar a ser una lengua “muerta” (como el latín, el sumerio y el dálmata) ya para el siglo XIX.

Es justamente en el año de 1879 que Eliezer Ben Yehuda inicia un plan para reutilizar el hebreo en el habla cotidiana de los judíos, al retomar la base del hebreo litúrgico y creando palabras de origen hebreo para términos modernos, como ferrocarril, telégrafo o ciencia. Tras una insistente campaña entre los medios de comunicación y la política, en el año 1922 se vuelve lengua oficial en la Palestina controlada por los británicos, y en 1948 con la fundación del estado israelí se esparce a todos los ámbitos de la sociedad judía. La historia de la lengua hebrea, similar a las grandes dificultades históricas del pueblo judío, nos enseña que la extinción de una lengua no se da con la muerte de sus hablantes, sino con la plena indiferencia y el olvido de sus palabras.

Diego Ugalde

diego.ugaldeda@udlap.mx