Sujetos y objetos

GENDERLAND

Los comerciales con mujeres atractivas son muy comunes. No me malinterpreten, ser sexy no tiene nada de malo, el problema viene cuando descubrimos que el 96 por ciento del material publicitario objetualiza a las mujeres. Vendemos productos de belleza, desodorante para adolescentes desesperados y yogurt; sin embargo hay toda una serie de comerciales que van más allá del ridículo. Claro ejemplo de esta tendencia son los comerciales de Carl’s Jr. Cuando para vender una hamburguesa se necesita de un  minuto y medio de Nina Agdal tomando refresco en posiciones en las que uno nunca había pensado cómodas para esta actividad, y atascándose (con) una hamburguesa mientras separa las piernas, uno no puede ignorar el hecho de que algo anda mal (véase también Blurred Lines).

Este tipo de publicidad nos hace entender a las mujeres no sólo como partes del cuerpo (piernas, pechos, etcétera.), sino también como un objeto sobre el cual se puede actuar. Por otro lado, la mayoría de las veces, los hombres son representados como sujetos completos y la mayoría podría estar pensando en los modelos de Calvin Klein; sin embargo, ésta no es la imagen promedio que se le da al género masculino en los medios masivos. De esta forma se afirma el orden de los géneros, ya que el que sea gracioso un comercial de este tipo depende de que sepamos que realmente no objetualizamos a los hombres de esta manera.

Pensemos por un momento en las consecuencias que esto trae consigo; ya no sólo estamos hablando de publicidad sino de cosas más serias. Si las mujeres son algo sobre lo cual se actúa, esto justifica ciertos comportamientos que van desde que te griten en la calle “mamacita” hasta el acoso sexual y las violaciones. Este último punto representa también un problema para el género masculino, pues, al ser sujetos que actúan, la idea generalizada es que ellos no pueden ser víctimas de acoso ni de una violación. Este problema incluso afecta a las mujeres transgénero pues en lugar de ser vistas como un ser humano completo son divididas en partes, lo cual evidentemente representa un problema si lo que desean es ser vistas como mujeres.

La objetualización sexual es un problema de todos, desde hombres que sólo ven en las mujeres algo con lo cual reproducirse, hasta mujeres que se autocosifican con tal de encajar en los estándares de lo que debe ser una mujer. El punto es darnos cuenta del alcance de este tipo de materiales y saber que no tiene por qué ser así.

Nury Nada Más

nuri.rubinmo@gmail.com