El agitador
Siempre he creído que la historia es la mejor forma de conocer los problemas que acontecieron en el pasado y una buena forma de analizar algunos aspectos del presente; también me he dado cuenta que esta regla se aplica a la vida individual y no sólo a grupos y naciones.
Actualmente se habla mucho sobre la movilidad social. De acuerdo con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, se compone de las opciones que tienen los miembros de una sociedad para cambiar su nivel socioeconómico y sirve para identificar la facilidad con la que dichos miembros pueden moverse a lo largo de la estructura socioeconómica.
Lamentablemente en México la movilidad social es aún un sueño. En la sociedad no se premia el esfuerzo y talento. Existen algunos factores estratificantes que predominan en la escala social, como la posición socioeconómica de los padres, la educación, el género, la pertenencia a algún grupo indígena, entre otros factores que evitan que los individuos asciendan o desciendan de la escala socioeconómica por su propia cuenta, pero ¿siempre fue así?
En el imperio azteca, antes de la conquista españoles, la sociedad tenía mecanismos de movilidad social más efectivos que los actuales. Entre estos mecanismos se caracterizan el honor y la guerra; los soldados con mayor preparación, experiencia y rango tenían la posibilidad de ascender en la escala socioeconómica generando una mejor calidad de vida. No se puede negar la base bélica de esta cultura, que premiaba a sus jugadores de pelota sacrificándolos a diversas deidades, pero las familias de estos ganadores ascendían de nivel.
El dinero nunca fue limitante para esta cultura. El hijo de un esclavo podía convertirse en rey (Tlatoani) y cualquier ciudadano por sus actos en contra de otro ciudadano se podía convertir en esclavo por cierto tiempo, por lo cual bajar en la escala socioeconómica era posible dependiendo de tu comportamiento en sociedad y tus habilidades para mantenerte en esa posición, es en esta cultura donde nace una frase que denota la existencia de movilidad social en la cultura:
“Abuelos ricos, hijos herederos, nietos limosneros”
Mientras tanto, en el México actual se ha comprobado la veracidad de la frase “nació con una torta bajo el brazo”, mostrando que el niño recién nacido ya tiene privilegios que lo acompañaran toda su vida por el simple hecho de haber nacido en determinada cuna familiar.
En 500 años intentando crear un país, hemos deshabilitado los mecanismos para que la sociedad pueda buscar un mejor nivel sociocultural, hemos creado élites y las mantenemos en su posición, también hemos creado pobreza que prevalece generación tras generación.
Alan Betancourt Torres