GENDERLAND
El derecho a la interrupción del embarazo siempre ha sido un tema conflictivo. En México se han logrado grandes avances en la materia siendo el Distrito Federal el primero en despenalizar en el 2007 el aborto hasta las 12 semanas de embarazo. Desde el momento en que la ley fue aprobada, 17 estados hicieron enmiendas constitucionales que protegen los derechos del feto desde el momento de concepción; ahora el panorama que enfrenta el derecho a la ILE (Interrupción Legal del Embarazo) en México es incierto y está afectando a miles de mujeres de bajos recursos.
Para las mujeres que residen en el DF existen dos opciones; la primera es ir al centro de salud pública más cercano y realizarse el procedimiento (no sin antes asistir a “platicas de orientación” en las que tratan de cambiar tu opinión), la segunda es pagar alrededor de 6000 pesos en una clínica privada en la que la paga que se les da a las doctoras y enfermeras sirve para disimular su mirada enjuiciadora. Pero para las mujeres que no viven en el DF o en sus cercanías las cosas se vuelven más complicadas; sus opciones se ven limitadas y aquellas con las que cuentan pueden causarles la muerte. Por si esto fuera poco, en caso de necesitar asistencia médica y sobrevivir, enfrentan penas de hasta seis años de prisión. Las cosas tampoco son nada fáciles para las víctimas de violación (aunque en este caso la interrupción del embarazo es legal en todos los estados) ya que de 120 mujeres tan sólo a 39 se les otorga el derecho de interrumpir su embarazo. Muchas personas piensan que el no tener relaciones o el usar un método anticonceptivo basta para evitar la ILE, sin embargo no hay método 100 por ciento efectivo para prevenir un embarazo y la abstinencia falla al momento de una violación. El derecho a decidir cuándo formar una familia es esencial para las mujeres y la decisión de interrumpir un embarazo es difícilmente sencilla; las mujeres que se someten a este tipo de procedimientos están ejerciendo una maternidad responsable, pues no tienen nada que ofrecerle a un hijo y no hay nadie, ni instituciones gubernamentales, ni privadas, que les ofrezcan ayuda para sacar adelante a su familia. Ni vales de despensa, ni becas, ni servicios médicos. Lo único que ofrecen es su negativa ante un derecho con el que toda mujer debería contar y su juicio moral para aquellas mujeres que lo han ejercido.
Nury Nada Más
Nuri.rubinmo@udlap.mx