Vivamos eternamente

Sé la brisa que acaricia mis mejillas aun después de que el final de tu camino haya llegado.

Recordar es también decir adiós, y decir adiós nunca es fácil. Despedirse de alguien que ha muerto es aceptar que dejarás de sumar momentos y comenzarás a aferrarte al recuerdo de tiempos felices.

Octubre es cuando la atmósfera nocturna del campus se torna espectral, y es que la Ex Hacienda de Santa Catarina Mártir ha ido acumulando con el paso del tiempo historias de amor y tragedia. Prueba de ello: el tour de leyendas, que se realiza con la finalidad de contar las más espeluznantes vivencias que la Universidad alberga.

Caminar por los pasillos que conducen a la parte principal de la Hacienda se convierte en una misión casi imposible, in- cluso para el personal de vigilancia, quienes han sido testigos de la presencia de aquéllos que durante la noche le dan vida a los pasajes de nuestra Universidad.

En México celebramos tanto la vida como la muerte, cada año el pasillo lateral de la Biblioteca se convierte en un homenaje a los que tiempo atrás dejaron el plano terrenal.

Hoy también rendimos un tributo a aquellos amigos, profesores, hermanos y padres que dejaron huella a través de su paso por la UDLAP mediante un material que pretende no sólo recordarlos, sino enaltecer su trabajo y su vida.

En esta época, es cuando admitimos libremente que sin importar cuál llegue a ser el final, viviremos eternamente en la memoria de todos los que formaron parte de nuestra historia.

 

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