Oigan, ¿saben qué?, ¡ya estuvo! Ya estuvo con el desinterés ante las tragedias que suceden en nuestro país y en el mundo cada día. Ya estuvo con que 43 personas desaparecieron de la faz de la tierra a manos de la policía coludida con el crimen organizado, con que eso no sea motivo suficiente para alzar la voz, ni para exigir un alto a la impunidad y a la corrupción en México. Ya estuvo con la criminalización de jóvenes porque alguien nos los pintó como delincuentes y revoltosos. Ya estuvo con que pensemos que como no me pasó a mí ni a mi familia, entonces no me incumbe. Ya estuvo con que hagamos una mueca de horror y digamos “no mames, está cabrón”, pero inmediatamente continuemos con nuestro día normal. Ya estuvo con que todos sabemos lo que pasa, pero no aprovechamos los medios de comunicación, de los que nuestros mismos gobernantes disponen, para hacer oír nuestras exigencias. Ya estuvo con esta violencia que nos ha arrebatado la capacidad de indignarnos, al grado que hablar de descabezados, secuestrados y desaparecidos, es algo cotidiano. ¡#YaEstuvo con la maldita indiferencia!
El silencio es complicidad, el olvido es comisión por omisión. Si no es ahora, ¿cuándo? No fue cuando estudiantes fueron masacrados en Tlatelolco, no fue cuando 49 niños murieron en el incendio de la guardería ABC, no fue cuando 26 mujeres fueron violadas en San Salvador Atenco, ¿cuándo entonces vamos a romper el silencio y gritar que estamos hartos, lo suficientemente fuerte para que nuestros gobernantes entiendan que no pueden seguir ignorándonos?
«El silencio es complicidad”.
Escribió Martin Niemöller: “Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista… cuando vinieron por los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío; cuando finalmente vinieron por mí, no había nadie más que pudiera protestar”. Tal vez, afortunadamente, no está pasando aquí, ni tampoco nos está pasando a nosotros, pero está pasando ahora. Ignorarlo no cambia nada.
43 estudiantes. 43 normalistas. 43 seres humanos viven en nuestra protesta. Si los olvidamos, los culpables ganan. Sus ojos también nos faltan…
RUBÉN ALVAREZ E.
