NO LA DEJES MORIR

lectores-01Es lamentable el terror que le tiene la gente a la poesía; está dispuesta a memorizar versos cursis de cualquier dúo fantástico pero le rehúye a los poetas. Y es ahí donde está el grave error, la poesía es para escucharse, para sentirse, ya la interpretación puede quedarse en el cajón. Y para aprender a leerla adecuadamente y sacar pequeñas o complejas conclusiones, el secreto está en la práctica.

Aprenderse un poema es bueno para la memoria, la refuerza. Además de que ayuda a crear relaciones entre palabras, sonidos, acentos y terminaciones que fortalecen el cerebro, sin mencionar que aumenta la diversidad de vocabulario del lector. Esto considerando que éste se tome unos minutos para buscar definiciones exactas a palabras que queden fuera de su entendimiento. Además con toda esta campaña de, Diviértete leyendo”, he visto incontables espectaculares con consejos para fomentar la lectura. Uno de ellos, creo que el que más me impresionó, sugiere que leamos durante 20 minutos al día, se me hizo poquísimo. Así nadie va a disfrutar la lectura, si después de tan corto tiempo debes dejarlo, te quedas picado o sin entender, y por otro lado, si ya sientes la necesidad de dejarlo, estás leyendo algo increíblemente aburrido o aún no te ha atrapado la trama por tu poca relación con el texto. En cambio, la poesía es corta (claro que hay poemas inmensos, pero en general es breve), no depende de un hilo narrativo y puede ser aún más seductora que 20 minutos de cualquier libro. Leer un poema diario me parece un mucho mejor consejo.

Una vez le preguntaron a Neruda, el poeta chileno por excelencia, qué pasaría con la poesía en el año 2000, como augurio de una inminente extinción. En cambio, el poeta respondió: “…De lo que estoy seguro es de que no se celebrará el funeral de la poesía en el próximo siglo. En cada época han dado por muerta a la poesía, pero ésta se ha demostrado vitalicia, resucita con gran intensidad, parece ser eterna. Echó raíces en el corazón del hombre. La poesía se repartirá como consecuencia del progreso humano, del desarrollo y del acceso de los pueblos al libro y a la cultura”.

Pero no evitemos simplemente que desaparezca, démosle vida, dejemos que vuelva a echar raíces en nuestros corazones y disfrutemos de ella, disfrutemos de la lectura.

 

REBECA MORA C.

rebeca.moracs@udlap.mx