Puebla, capital del villamelón
Siendo foráneo, durante mi primer semestre, muchas de las cosas que acontecían en Cholula y Puebla me parecían nuevas. En Villahermosa sólo hay un equipo deportivo profesional, los 01- mecas de Tabasco, novena a la que la afición siempre le es fiel. Acostumbrado a esto, al llegar a la UDLAP no podía esperar para asistir a los partidos de los Aztecas. En mi mente imaginaba las escenas del deporte colegial de los Estados Unidos, un estadio o gimnasio siempre lleno y una afición ruidosa. La verdad fue muy diferente. Si bien para el primer partido había una buena entrada en el Templo del Dolor, la tribuna se dedicaba a ver el juego. En lugar de aficionados parecían simples espectadores. Con la excepción de la grada central del lado local y la grada de exAztecas, el resto de los asistentes rara vez lanzaban porras o animaban a su equipo. Los demás partidos también contaban con una buena entrada, pero realmente no existía el ambiente que esperaba, ése que cualquiera podría imaginarse de un partido de futbol americano colegial. Lo mismo pasa con baloncesto, El «Moe» cuenta, generalmente, con buenas entradas, pero ocurre lo mismo, cuando el equipo necesita más el apoyo de la afición, la grada casi siempre se muestra silenciosa. Pero que no se trate de un clásico o una final. El estadio está siempre lleno. Filas que duran horas. Gente de diversas universidades del estado tiene boleto; la Anáhuac, Ibero e incluso la UPAEP y el ITESM Puebla, se hacen presentes para observar la final o el clásico; dejando a estudiantes y auténticos aficionados sin boleto, pues estaban en clases y llegaron tarde a la taquilla ¿Cómo podemos garantizar que los estudiantes se vuelvan aficionados a sus equipos representativos si les dificultamos el acceso a boletos, y permitimos que no aficionados vengan al partido a ver, en lugar de animar?
JUAN ANTONIO HERNÁNDEZ GUTIÉRREZ