Pierdes tú, perdemos todos

¿Cuántas veces nos hemos indignado porque el arbitraje afecta el resultado de un partido? Vociferamos contra el silbante mil y un perjurios pero, al final, nada puede hacerse después de que la decisión ha sido tomada. No nos vemos afectados directamente y no tomamos cartas en el asunto. Pero, ¿qué pasa cuando las decisiones sobrepasan el límite de la superficie de juego?

De acuerdo a las normas de la CONADEIP, algunos estudiantesatletas se quedan sin ver acción cada temporada por situaciones ajenas a su rendimiento deportivo. El problema es que primero son estudiantes y, en aras de “priorizar” la educación, la CONADEIP dicta un número mínimo de materias a cursar. Pero ¿Y si no existe la posibilidad para el jugador de inscribir más materias? ¿En quién cae la responsabilidad? La Universidad no tiene la obligación de ofertar un curso para una persona, y suena ilógico castigar al jugador por no “administrar” la carga de sus materias. Aquí es donde entraría el criterio –ausente– de la institución limitante. ¿Podría analizarse el caso como evento particular?

Fotografía de Web
Fotografía de Web

Se necesitan reglas, sí, pero también debería existir un apartado o cláusulas de excepciones y condiciones que protejan a los jugadores quienes al final reciben un castigo inmerecido. Ellos no rejuvenecen, ni se detiene o prolonga su tiempo de elegibilidad. Al final, baja el nivel de competencia de la liga si sus jugadores referentes faltan, se da un golpe crítico al espectáculo. No sólo pierde el jugador una temporada, el equipo un jugador y la institución un campeonato. Pierden todos.

MIGUEL ÁNGEL AGÚNDEZ ROMERO

miguel.agundezro@udlap.mx