JUEGO DE CONTRASTES

oidosSordos nadie quiere ver a la gaviota parada al lado de Hillary clinton”

La semana pasada, Hillary Clinton anunció su candidatura para la presidencia de los Estados Unidos de América en 2016. El anuncio ha sido recibido de manera diversa por el público, decisiones controversiales de Clinton y su marido –expresidente de los Estados Unidos–, han salido a la luz una vez más. Se ha cuestionado también si el movimiento por parte del partido Demócrata se basa verdaderamente en el mejor postor o simplemente en continuar una tendencia “vanguardista” (tras tener un presidente de color por dos términos).

Más allá de apoyar o no su posición, el acercamiento de la campaña de Hillary Clinton sirve como contraste para poner en evidencia la carencia de las mujeres mexicanas en la política.

Por el momento, me parece imposible no comparar el enfoque de la campaña de Clinton con la de Josefina Vázquez Mota, primera candidata femenina a la presidencia de México. Mientras que Clinton cuenta con un currículum impresionante y se enfoca en campañas tanto de política interna como externa, , Vázquez Mota basó todos y cada uno de sus argumentos en: “porque soy mujer”. Ahí es donde se encontró su mayor debilidad, utilizando su género como un estandarte y única razón política para ser electa.

Si la comparación entre Angélica Rivera y Michelle Obama ya resultaba tajante, mientras más mujeres vemos moverse en el campo político estadounidense, más queda en claro que la falta de mujeres en posiciones de poder en México no se debe únicamente a la falta de votos en su favor, sino a la falta de calidad de las candidatas.

Esto no quiere decir que las mujeres en México sean malas políticas, sino que queda en evidencia el funcionamiento de los partidos mexicanos —donde vale más a quién conoces que tus capacidades—, que nos han dado un repertorio mediocre de donde elegir.

Si bien las mujeres en la política de ambos países proporcionan un punto de comparación, los candidatos masculinos en ambas contrastan de manera similar. Acabamos eligiendo al “menos peor”. Si en un futuro planeamos que la política de México compita con la de las potencias mundiales, será necesario encontrar y erradicar la raíz del problema. Hasta entonces, tendremos que aguantar la vergüenza cada vez que nuestros políticos se paren junto a los mandatarios extranjeros. Nadie quiere ver a La Gaviota parada al lado de Hillary Clinton.

SOFÍA MARLASCA C.

sofia.marlascach@udlap.mx