Después de una cuasi-aristocrática bienvenida, los asistentes al segundo día de la puesta en escena El Misántropo entran a una pasarela. En ella, los modelos se ven al espejo, se toman selfies y muestran sus cuerpos a cámaras imaginarias.
Un joven afeminado, Acasto (César Camargo), anuncia en tacones la segunda llamada. La mitad de los asientos están ocupados. Después de la tercera llamada, los actores bailan al ritmo de una coreografía que nada tendría que ver con la aristocracia del siglo XVII. La audiencia sonríe y se acomoda en su asiento, sus expresiones son de total interés. La generación que está a punto de graduarse hace gala de sus habilidades gestuales y dancísticas. Un Filinto (Baruk Serna) disfrazado de fotógrafo de modelos hace un split y una vuelta de carro al ritmo de la música: todo en tacones.
La primera escena, en la que el personaje principal, Alcestes (Antonio Sánchez), vestido de manera común y Filinto discuten, provoca que la audiencia se vuelva seria, atenta a los largos parlamentos de Molière. Minutos después, un Orontes (Fernando Pérez) con acento fresa será el que dé pie a una coreografía que utiliza el hit de Taio Cruz “Break Your Heart” como fondo. Los espectadores vuelven a reír.
A pesar del emplazamiento actual de la obra, mientras las intervenciones largas de los actores hacen su aparición, el público se relaja y borra su sonrisa. El director de la puesta en escena, en la última fila, masca chicle con la boca abierta a toda velocidad en los momentos de mayor fuerza. El trabajo de cuatro años de los actores se nota: su movimiento corporal habla por sí solo.
Un teléfono suena entre el público, otras dos personas salen. Hay gente que ve la obra con la cabeza apoyada en las manos. Sus ojos bailan, primero se di- rigen a los gritos atronadores de Alcestes y luego se posan en la figura de Celi- mena (Gabriela Quintana), aquella que hace cualquier cosa por ser admirada.
Son las intervenciones fuera del guion original del francés lo que vuelve a poner al público al filo del asiento. Elianta (Larissa Pérez) y Arsinoe (Roxana Garza) cantando llenan la sala de emoción. De igual manera, Acasto y Elmira (Natalia Trueba) con su desplante gestual hacen que el público inevitablemente sonría.
El Misántropo termina sin risas. Los aplausos atronadores dan crédito a los estudiantes que se graduarán en unos meses.
JENNIFER MC NAMARA G.
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