César me había dicho, ya sabes, como habla esa gente que luego, luego, se distinguen pues, por cómo hablan, ya sabes, que a las dos estaba por mí. Siento que le da pena, no sé, hablar conmigo y así, porque nunca me ve a los ojos cuando me dice algo. Y como son reglas de mi papá, obvio, no le puedo rogar que me deje más tiempo. Él qué culpa. Aparte, ya la semana pasada me fue súper bien con los permisos. De la fiesta de Pili, me dejó regresar a las tres de la mañana, y aunque llegué a las tres y media, porque Fede se había puesto una peda, neta, de miedo, no me dijo nada. Es que mi papi es increíble. Por ser mujer siempre me consiente.
Llegamos al antro, Sofi y yo, súper decididas, para causar emoción y estupefacción, aunque, en realidad, no tengo idea de qué significa la palabra estupefacción, pero, suena padre y mi mamá siempre la usa. Sofi traía unos tacones rosas Christian Louboutin, neta, wow, de pelos. Qué lástima que ella sea cuatro y yo cinco y medio. Es que somos tan amigas que hasta los bikinis nos prestamos.
Cuando entro, me encanta que me vean, porque en esas miradas distingo sensaciones. Suena bobo, lo sé, pero así es: me miran y yo me estremezco, me gusta sentir esos ojos, ojos de amigos y conocidos y de chavos que en mi vida he visto, postrados en mis pompis, porque les juro que mis pompis sienten el peso de esas pupilas que no sé qué hacen ellas después con esa emoción que mi cuerpo, paso por paso, les causa. Yo sé que les gusta y entonces, acelero el paso, disfrutando de cada placer de cada par de ojos que disfrutan a su vez de mis pompis. Nunca se lo he contado a mis amigas, qué pena, pero supongo, o más bien estoy segura, de que ellas perciben lo mismo, y que también les encanta ese protagonismo que tenemos mi bolita y yo cuando desfilamos de la entrada del Citizen a la mesa donde nos esperan, como todos los fines, Fede y sus amigos. El “Oso”, el cadenero, es lo máximo. Hasta lo saludo de beso porque somos amiguísimos y siempre nos deja pasar en fa.
Con los chavos yo sólo bailo, y sé que bailo bien porque de chiquita estuve tres años en el intercolegial de baile de mi cole y después otros tres en flamenco. Me salí porque no me gustó mucho, y aunque mi mami insistía en que me quedara, más por mis abuelos que son de Asturias que por ella, yo dije bye, y lo dejé. Me gusta bailar con niños que ni idea, aunque Fede se enoje y me diga siempre que bailar con alguien es algo muy personal, pero yo no estoy haciendo nada malo, ¿no? No entiendo a qué se refiere con eso de personal. Solo quiero gustarles y después sacarles la típica frase de: “Voy al baño, al rato seguimos bailando”.
Fede ha querido conmigo desde hace un buen, y Sofi siempre me dice que le de chance, pero yo no quiero tener novio todavía, tengo sólo dieciocho años, estoy baby, ¿no? Aparte, mi papá se enojaría muchísimo. Cuando mi hermana Marisol tenía dieciocho, empezó a andar con un tipín y mi papá se puso furioso. Neta no quería ir ni a comer a la casa cuando el chavo estaba ahí, y eso que estaba guapo y era de familia bien. Por eso, para evitar problems, ahorita, nada con nadie, pero me gusta que todos me vean.
Willy Budib
guillermo.budibhe@udlap.mx