Ser ciclista urbano y no morir en el intento

 

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Éste es un minimanual de superviven- cia para convertirse en ciclista urba- no y no quedarse con las ganas. Para empezar, me gustaría recordarles dos cosas: 1) No vivimos en Copenhague, ciudad ciclista por excelencia, pero sí vivimos en Cholula, pueblo bicicle- tero de antaño. 2) El ciclismo urbano es un juego serio en el que siempre están expuestas la salud y la vida, ser ciclista urbano implica asumir una importante responsabilidad.

Es una realidad que las calles no
están hechas para los ciclistas, ni
para el peatón, ni para personas con capacidades diferentes, solamente son aptas para los automóviles (una triste realidad). Entonces ¿cómo dar el primer paso para convertirse en ciclista urbano? Perder el miedo es muy importante, ya que si uno sale a la calle con miedo se vuelve más vulnerable. Se debe aceptar que la mayoría de la población en Puebla, no tiene cultura vial, lo que significa estar sujeto a pitazos de claxon, mentadas de madre y otros actos de imprudencia. Un consejo: ignora los que puedas, no respondas a actos violentos con más violencia y si es necesario, simplemente explica con calma tanto tus derechos y obligaciones, como los de otros.

Ser ciclista urbano implica agudizar tus sentidos. La vista, el oído y el olfato son tus mejores aliados. Para empezar, no confíes en nadie más que en ti y tus capacidades, muévete de acuerdo a éstas. Siempre haz contacto visual con el automovilista, asegúrate de ver y dejarte ver. Un alto porcentaje de los accidentes entre ciclistas y automovilistas se justifica con un: “No lo vi”. Es nuestra

responsabilidad ser visibles todo el tiempo. A veces, eso no bas- ta y entonces se recurre al oído pero para eso, es necesario saber escuchar. Así nos damos cuenta de varias cosas: la distancia del vehículo, la potencia, la cantidad de tráfico, incluso la actitud del conductor, este tipo de información nos ayudará a tomar las me- jores decisiones para nuestro trayecto. Si consideras que estás en una situación de peligro, hazte escuchar, una simple campanita o grito, puede evitar un accidente.

Mi última recomendación: inténtalo, siempre vas a llegar a tu destino con una gran sonrisa. Además, hay tantos beneficios para ti y tu entorno que será un método de movilidad suma- mente satisfactorio.

Daniela Robledo R.

daniela.robledoro@udlap.mx