¿Qué puedo obtener de una partida fallida de Calabozos y Dragones, además de no jugar Calabozos y Dragones? Una muy productiva plática con un amigo, estudiante de la carrera que menos entiendo y de la que he sacado mis mejores relaciones: Nanotecnología. Rafa sacó el tema de un par de estudios científicos, en los cuales dice que si no nos ponemos las pilas para enfriar el mundo en diez años, las emisiones de CO2 a la atmósfera causarán un apocalipsis de proporciones hollywoodenses.
¿Por qué? ¿Por qué gente sabe que no tengo futuro (por fuerzas de causa mayor a mi contraproducente procrastinación) y no hace nada al respecto? ¿Por qué no empezamos a tomar medidas? ¿Por qué no nos lo dicen? Fácil: una realidad dolorosa no vende. El público no quiere saber sobre sus desgracias. El público es como las viejitas a las que no les gusta ver las noticias porque “¿para qué verlas si todas son malas?”. Es más rentable decir que el Cruz Azul perdió otra vez o que un cantante salió ebrio de un bar. (Igual que ustedes, a mi no me engañan. Sólo que él es famoso).
Pero, incluso el pánico vende, ¿qué no? Sólo imaginen: tutoriales de YouTube sobre cómo sobrevivir el apocalipsis; infomerciales promocionando cremita anti muerte segura; sacerdotes (y no sacerdotes) vendiéndonos un lugar seguro en el cielo. En ambos casos, la realidad es triste: si no genera dinero, no importa. A ese grado hemos llegado, en el que el dinero es más importante que el fin del mundo.
Sí, no diré que mis tripas no cantaron un poco las mañanitas. Quizá mi escepticismo generalizado dudó un poco sobre el tiempo y demás. Pero algo es cierto: el mundo se va a acabar. ¿Cómo me enteré de esto? En una conversación de juego fallido de Calabozos y Dragones. ¿Qué oí en las noticias? Si Kim Kardashian amaneció más buena que ayer (o sólo algo que tuviera que ver con Kim Kardasian).
Les recuerdo: el mundo se va a acabar.
ERIC CETINA K.
eric.centinakn@udlap.mx