Hay una triste realidad que hemos aceptado ya entre las relaciones de pareja y –en casos extremos– de amistad. No es la falta de romanticismo, ni de pasión, porque seamos honestos, los mexicanos somos muy apasionados. De hecho, yo creo que es esta pasión que sentimos por las personas, la que nos ha llevado a aceptar de lleno los celos en las relaciones.
Es muy humano tener sentimientos de pertenencia en una relación, a fin de cuentas, cuando estamos con alguien queremos creer que esa persona está dedicando el mismo esfuerzo a nosotros como nosotros a ellos. Lo que está mal, y puede resultar hasta enfermizo, es no tener la suficiente comunicación y confianza con tu pareja para que lleve una vida aparte de la tuya.
Desconfiar completamente de tu novio o novia al punto de no dejarle tener amistades del sexo opuesto (o del mismo sexo, en su caso) es una actividad poco sana que puede dar pie al abuso. En muchos casos de violencia doméstica, el asunto empieza con celos y termina con restricciones sociales y abuso físico.
La pregunta es: ¿por qué glorificamos tanto los celos? ¿por qué los volvemos una actividad casi romántica y cantamos canciones al respecto? (No estoy bromeando, escuchen la letra de“Jealous” de Nick Jonas y se sorprenderán de lo agresiva que suena). ¿Acaso nos gusta que nuestra pareja nos llame a cada momento para saber en dónde estamos? ¿O nos encanta que nuestra pareja dude de nuestras relaciones completamente amistosas?
Las personas no nos pertenecen y esto es algo que tenemos que tener muy claro. Ser alguien muy celoso no es algo lindo, romántico y tampoco es lo ideal: si te encuentras en una relación donde apenas puedes respirar, es importante que hables al respecto, y si es necesario, terminarlo.
REBECA RUIZ M.
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