Antes de usar la bicicleta como medio de transporte, muchas cosas pasaban desapercibidas: no respetar las cebras peatonales, la importancia y las consecuencias que existen al no seguir las señales de tránsito y que mucha gente no entiende el por qué de las banquetas. Estas faltas las considero un reflejo del individualismo, la falta de respeto y democracia en nuestra sociedad.
Vivimos en una ciudad que de por sí dificulta la movilidad peatonal al no hacer banquetas y si las hacen, carecen de muchas características, si a esto le sumamos que los ciudadanos no respetan este espacio exclusivo para peatones y que las autoridades no asumen la responsabilidad de hacer algo al respecto, diría Soria: “pobre país”.
¿Por qué es una falta gravísima para el ser humano que camina? Porque el hecho de que un automóvil esté obstruyendo una acera representa un peligro para el peatón, ya que se ve obligado a descender de ésta, hacia al arrollo vehicular. El peligro se duplica cuando el peatón es una mamá con una carriola, cuando son niños saliendo de la escuela, cuando es una persona en silla de ruedas o con capacidades diferentes.
La verdad es que no logro comprender por qué la gente hace semejante atrocidad. Tengo varias teorías al respecto: falta de sentido común, carencia de valores ciudadanos como el respeto, empatía, solidaridad, falta de sanciones por parte de las autoridades, entre muchas otras que tendría que usar un vocabulario no apropiado para explicarlas. En fin, todo se resume a que no hay cultura vial, muchos creemos que ésta se limita a ceder el paso a otro coche pero en realidad, va más allá y abarca el respeto a todos los usuarios de la calle y la sana convivencia en ésta.
Afortunadamente, existen diversos activistas que defienden los derechos del peatón (Liga Peatonal, Peatónito, Rey Peatón, A Pata, La Banqueta se respeta), ésta es una lucha compleja con resultados a largo plazo pero no imposibles.
Si eres de aquellos que te “valen m…” los demás y decides estacionar tu coche sobre una acera, no te sorprendas cuando veas un sticker pegado con la leyenda: «la banqueta se respeta». No te enojes, sólo es para que nunca se te olvide.
DANIELA ROBLEDO R.
daniela.robledoro@udlap.mx
