La semana pasada participé en el tour de leyendas y en mis ratos libres, entre el maquillaje, el vestuario, las clases improvisadas de cumbia (no pregunten) y asustar a los inocentes transeúntes, le hice autopromoción a mi columna: ¡Por favor lean Cafeína para despertar! Fue una grata sorpresa ver como algunas personas me leen y me conocen, si bien no en persona, si por todo lo que comparto y desde mi punto de vista es casi lo mismo (Gracias por eso). Lo interesante pasó después: las personas empezaron a acercase para contarme sus historias, sus preocupaciones y sus tragicomedias amorosas; todas ellas venían acompañadas de la misma pregunta: Fer, entonces dime ¿qué hago? Y mi respuesta fue una: la verdad no tengo idea.
Lo curioso de todo esto, es que las historias fueron siempre las mismas, eran las personas las que estaban ubicadas en lugares distintos. En una esquina, las novias se quejaban de las exnovias de sus novios por no dejarlos en paz, en la otra, las exnovias se quejaban de la psicopatía de la novia actual y yo era el réferi central. Me hubiera gustado sentarlas a ambas, invitarles a un café y hacer que se escucharan. Esta es mi conclusión: las mujeres estamos dementes (ojalá me perdonen las feministas).
Esto es lo que creo: cuando decidimos estar en una relación, tenemos que aceptar – entre otras cosas – que todos los seres humanos del mundo tienen un pasado antes de nosotros, es tan parte de ellos como lo es su presente y ESO ESTÁ BIEN. No son muñecos de aparador traídos de fábrica, no son coches con olor a nuevo y kilometraje en 0, no nos pertenecen. Pienso que exigirle a una pareja que resetee su vida porque ahora estamos nosotros, es algo absurdo y que sigamos los pasos de las exnovias es un desgaste (he estado ahí, no se los recomiendo). Esa enfermedad a la que titulo “soy una loca y pierdo la dignidad checando el celular de mi novio por miedo a que su ex le escriba” es progresiva y las va a terminar matando.
En verdad creo que el amor es sencillo, tanto que no lo entendemos. Tratar de retener a alguien, de controlarlo, de hacer que “nos ame” no tiene sentido (también he estado ahí) y desaparecer por todos los medios posibles su pasado, no hará necesariamente que se quede con su presente. La cosa es esta: si de verdad el pasado les pesa tanto, el problema es de ustedes o de él en su defecto, no de ella. No luchen con fantasmas, no van a ganarles.
Sé que exnovias psicópatas las hay a montones y les tengo terror. Pero el amor no es una lucha para borrar el pasado de nadie y si de eso se trata su relación… entonces no es una relación. (y sí, también he estado ahí).
Fernanda Soria C.
maria.soriacs@udlap.mx
